Artículos, Banderas

Rizar el rizo

A veces hay noticias que aunque pasan desapercibidas, porque a priori dan la impresión de ser meramente anecdóticas, en cambio, tienen su calado social y por eso es preciso ponerlas en su sitio.
Nos estamos refiriendo a la placa que se ha instalado en el Ayuntamiento de Sant Sadurní d’Anoia y que reza: «En este ayuntamiento se iza la bandera española por imperativo legal». La explicación que ha dado la presidenta local de CDC y portavoz de CiU en el Ayuntamiento, María Rosell es que no van a permitir que les impongan “símbolos que no consideramos nuestros», y por ello apoyaron la moción presentada en dicho consistorio por ERC y que rechazaron socialistas y populares.
Pero por eso de rizar de rizo, la propia Generalitat critica a la Delegación del Gobierno en esa Autonomía, sólo porque ésta ha ejercido sus funciones, como es obligar al cumplimiento de la ley y en ese caso concreto, lo relacionado con el uso de la bandera tal como recoge la Ley 39/81 de 28 de octubre y que como hemos explicado reiteradamente, obliga a la exhibición de la bandera de España en cualquier organismo público del territorio español, o sea, del Estado y que sepamos, Cataluña forma parte del Estado. Pero es que el Gobierno catalán afirma que «hay una persecución constante por parte de la Delegación del Gobierno a los ayuntamientos y a sus acuerdos de plenos sobre los símbolos». Y por cierto, ese incumplimiento empieza por la propia Generalitat, pues estamos cansados de contemplar como la única enseña que exhiben es la autonómica.
No se puede vivir en una sociedad donde quienes tienen la obligación de cumplir las normas, las transgreden constantemente y encima, se jactan de ello. Lo hemos dicho por activa y por pasiva: los representantes de las instituciones públicas, esos mismos que tantos quebraderos de cabeza suelen causar a los profesionales del mundo del protocolo y los eventos, sobretodo cuando discrepan con lo que hacemos, tienen que comportarse de acuerdo con unos principios éticos, de los que tanto se habla de un tiempo a esta parte, y eso empieza por respetar todas las normas de ese Estado de derecho que precisamente les permite estar donde están.
Y en el caso concreto de la exhibición de la bandera, está claro. Se pone porque así lo dicta una Ley, de esas que se promulgan en las cámaras legislativas donde están quienes luego no la cumplen.

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Artículos, protocolo

A VUELTAS CON LA REFORMA DE LA ADMINISTRACIÓN

Recientemente, se celebraba en Ourense la Conferencia de Presidentes de las Diputaciones Provinciales, a instancias de la institución de esta provincia, y con el objetivo de debatir sobre el futuro de las mismas y uno de sus acuerdos fue reivindicar el papel de la provincia “como verdadero ámbito para la prestación de servicios municipales” y se puso de relieve la necesidad de redefinir la estructura político-institucional de estos organismos. Resumiendo, ratificar su gestión y por lo tanto la importancia de su existencia dentro de un nuevo marco competencial y de racionalización y de financiación.
Y recientemente, en el Parlamento de Galicia, el Bloque Nacionalista Galego presentaba una propuesta solicitando la supresión de la estructura periférica del Estado (Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno, del Senado, de las Diputaciones y de aquellos ministerios cuyas competencias estén en manos de las comunidades autónomas. Partido Popular y PSOE rechazaron dicha iniciativa.
Como vemos, el debate de la reforma de la Administración subsiste en la sociedad y al ritmo que vamos, tampoco es que se vislumbre nada nuevo y de momento, seguiremos sentando en los actos públicos a presidentes de las Diputaciones, subdelegados del Gobierno y senadores, y ya sin entrar en cuestiones relacionadas con sus respectivas precedencias que todos los profesionales sabemos que es otra gran reforma que también está pendiente pero que tampoco parece que nadie vaya a hacer nada al respecto.
Más o menos es lo que sucede con esas otras iniciativas relacionadas con los parlamentos autonómicos, en cuanto a reducir el número de escaños-como ya hizo Castilla y la Mancha y ahora quiere hacer Galicia, donde, por cierto, PSOE y BNG se oponen a esta reforma-.
Sería bueno emular la decisión que se acaba de tomar en Italia, con la supresión de la estructura provincial y además, el primer ministro, había también anunciado en su momento que está dispuesto a hacer lo propio con el Senado.
En cualquier caso, la configuración del mapa institucional de momento es cuestión de decisiones políticas y objeto de debate habitual en círculos y tertulias. El día que se lleve a cabo, entonces, nos afectará a los profesionales del protocolo, porque tendremos que habituarnos a una nueva escenología de precedencias, pero para ello, como hemos dicho, es necesaria otra reforma, la del ROGPE.

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protocolo

Banderas, siempre lo mismo

Totalmente de acuerdo con la opinión de Carlos Fuente vertida en su blog. Con lo fácil que es interpretar las cosas, cuando éstas además están perfectamente explicadas y normativizadas. Lo que ocurre es que de un tiempo a esta parte, se están produciendo demasiados errores de interpretación del protocolo y precisamente en altas instancias, donde eso es una cuestión de sota, caballo y rey.
Ya hemos comentado en otra ocasión que las innovaciones, las modas y los inventos, éstos, sólo con gaseosa. Y en el lenguaje protocolario relativo al uso de la enseña, está todo inventado. A veces la modernidad en el uso se convierte en un fallo garrafal. Y es que no resulta tan complicado colocar unas banderas en su orden, perfectamente tipificado en la Ley 39/81 de 28 de octubre.
Con motivo del fallecimiento del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, ya se ha comentado la comparecencia del monarca pronunciando su mensaje de condolencia y donde aparecían invertida la posición de las enseñas de España y de Europa. Lo que nos recordó la escena del mensaje de Navidad que también suscitó perplejidad.
Pero es que unas horas antes del fatal desenlace, cuando Adolfo Suárez Illana compareció ante los medios de comunicación en la sede de la clínica donde estaba hospitalizado su padre, en una esquina del espacio estaban las banderas de la Comunidad de Madrid, España y Europa, pero incorrectamente colocadas. No tiene quizás la importancia que implica hacerlo en un organismo público, pero revela que en esto del lenguaje de las banderas, existe mucho desconocimiento. Con lo fácil que es consultar a un experto; o lo que es mejor, “contar” con tal experto trabajando en esa entidad.
Y algo parecido sucedió, sucede y seguirá sucediendo con la forma de entender el luto en las banderas. Al tratarse de un ex presidente del Gobierno se le conceden honores de Estado y así se acuerdan tres días de luto oficial, mediante el Real Decreto 208/2014, de 23 de marzo, “desde las 00 horas del día 24 hasta las 24 horas del día 26 de marzo y durante los cuales la Bandera Nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada”.
Aunque así no lo entendió, por ejemplo, el ayuntamiento de San Sebastián, gobernado por BILDU, cuyo alcalde consideró que “no era necesario” colocar la bandera a media asta. Eso a pesar del citado RD del Gobierno que, como tal disposición, es de obligado cumplimiento por parte de todas las instituciones del Estado, y un Ayuntamiento, lo es.
Y decimos que no existe conocimiento no sólo del citado lenguaje protocolario de las banderas, sino de cómo interpretar el luto en las mismas. Es cierto que no se cuenta ahora mismo con una normativa o una regulación al respecto, pero el sentido común y la práctica protocolaria sustentada en usos, tradiciones y costumbres, tiene que dar unas pautas de actuación. Y esto es lo que sucede con la colocación del crespón o lazo negro en señal de duelo(por favor, que sea eso, un crespón y no cualquier cosa que como dice nuestro compañero Carlos Fuente, se asemeja a un profiláctico o “condón vexilológico”- y que únicamente se hace con las enseñas de interior-aunque aquí existen, como siempre, formas de entender donde ponerlo, pues se está haciendo de indiscriminadamente sobre a lanza del mástil en la parte superior o sobre la parte central de la bandera, donde aparece el escudo-. Pero jamás debe colocarse en las banderas exteriores que ya están a media asta en señal de duelo, como se hizo, por ejemplo, en la Diputación de Ourense y a buen seguro que en otras muchas instituciones.
Como decimos, todo esto, lo de los errores, se subsana contando con profesionales que estén al frente de esos gabinetes o departamentos y que saben perfectamente cuál es su función, porque para eso están preparados y formados.
Una vez más, abanderamos nuestra publica reclamación para que estas cuestiones del protocolo, se confíen a expertos cualificados, para lo cual es necesario crear empleos y plazas, tanto en el ámbito público como privado, que posibiliten su trabajo.

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Artículos, Comunicación

El periodista y el profesional del protocolo

Están irremisiblemente condenados a cohabitar en el mismo espacio. A compartir la misma escena, aunque cada uno desarrollando su trabajo, perfectamente definido “a priori”. Estamos hablando de dos profesionales, el de la comunicación y el de la organización de eventos y protocolo.

Hemos comentado en otras ocasiones que el periodista tiene una misión específica en un gabinete de comunicación, y el experto en protocolo, tiene otra. Sus trabajos son paralelos y en un momento determinado, confluyen. Lo que no se puede admitir es que un departamento de esos llamados eufemísticamente “Comunicación, Relaciones Institucionales o Externas o Públicas y Protocolo”, sea dirigido exclusivamente  por un profesional de la información y sin que haya en el mismo ningún experto en Protocolo. Lamentablemente, esto que contamos se verifica en algunas instituciones y entidades.

Traemos a colación este comentario, porque en las pasada Jornada de Trabajo Profesional que organizó la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, en el coloquio, salió precisamente este debate, muestra de la preocupación que existe en el colectivo a propósito de esta cuestión. Pero además se habló de cuando en un evento coincide el profesional de protocolo que organiza el mismo y el periodista, redactor y gráfico, que está cubriendo su desarrollo. A veces, no resulta fácil congeniar el trabajo de unos y otros, porque éste se materializa en el mismo espacio.

Cualquier ceremonia conlleva una puesta en escena en la que hay ocasiones es preciso acotar unos espacios para el norma desarrollo de la misma y en los que únicamente se mueven aquellas personas que tienen que estar allí y que por lo tanto protagonizan ese acto. Eso tienen que entenderlo los profesionales gráficos, pues su presencia en ese lugar implica una agresión a la estética del mismo. Eso si, hay que acondicionar un pull de medios para que tengan una zona cuasi privilegiada para hacer su trabajo y además aportarle cuanta documentación o incluso apoyos técnicos necesiten.

Hoy más que nunca un evento tiene un importantísimo componente de comunicación, por lo que es fundamental su cobertura informativa y que se refleje en el mayor número posible de medios, de ahí la necesidad de esa convivencia, que a veces se convierte en connivencia, entre el periodista y el experto en protocolo. Y lo mismo sucede cuando ambos cohabitan en un mismo departamento como más arriba comentamos. Cada cual tiene una función distinta y perfectamente diferenciada. No tiene por qué haber invasión de competencias. Esa buena armonía, redunda en beneficio del resultado final de lo que se organice.

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Artículos

Códigos éticos

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez, ha anunciado que va a aprobar un Código Ético “que protocolice y concrete las responsabilidades que las leyes no concretan, el buen uso de los bienes públicos, la conducta de los cargos institucionales“y prohibirá o restringirá los regalos que pueda recibir y también definirá “qué es cortesía institucional”.

Señaló también que en el caso de los cargos políticos, infringir la normativa supondrá el cese. Para articularlo, se baraja la opción de un acuerdo en el Consello de la Xunta posteriormente publicado en el Diario Oficial de Galicia, para  darlo por conocido y hacerlo vinculante, o bien por articular un decreto si fuese preciso. En su anuncio, el titular del gobierno gallego también subrayó que igualmente,  las empresas tendrán que “aceptar expresamente el cumplimiento” de este código y “asumirlo previamente” para contratar   con la Administración autonómica.

Estamos impacientes por conocer qué se entiende por tal cortesía institucional, dado que es un término que se nos antoja abstracto, lo mismo, y ya lo hemos comentado en otra ocasión, que el concepto que se recoge en la Ley de Transparencia relativo a que “no aceptarán para sí regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía”, no queda muy claro en cuanto a cuantificar el valor material de ese regalo. “Y que en el caso de obsequios con una mayor relevancia institucional se procederá a su incorporación al patrimonio del Estado”, matiza esa misma disposición.

Ha que recordar que  precisamente en esta comunidad autónoma gallega, hay varios políticos imputados y que, al parecer, han recibido de algunas empresas regalos que han ido más allá de la cortesía. Por eso existe ahora mismo esa sensibilidad en este asunto.

En una línea similar, la Diputación Provincial de Ourense ha anunciado que también va a aprobar un código ético, en el que también aparece el tema de los regalos, precisando que  “ningún cargo electo o  personal al servicio de la administración provincial, podrá ofrecer, conceder, solicitar o aceptar, directa o indirectamente, regalos o dádivas, favores o compensaciones, en metálico o en especie, cualquiera que sea  su naturaleza y que puedan influir en el proceso de toma de decisiones relacionado con el desempeño de las funciones derivadas de su cargo o puesto de trabajo”.

Está bien que el estamento político empiece a delimitar el espacio por donde se mueve y que cada vez que se habla de “cortesía y atenciones protocolarias” se refiera exclusivamente a eso, al trato y correspondencia con otras personas, dentro de un comportamiento correcto.

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Artículos, Educación

Educar a los jóvenes

A la vista de las últimas noticias que hacen alusión a nuestros jóvenes, la verdad, hay que empezar a preguntarse qué es lo que está fallando en la sociedad actual.

Una primera referencia apunta a que el consumo de alcohol entre los adolescentes ha aumentado notablemente, casi nueve puntos porcentuales, en los dos últimos años, especialmente entre 14 y 15 años, según se desprende de la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Secundaria. Este dato de por sí ya es preocupante.

Y como segunda referencia, tenemos lo ocurrido en Sabadell donde una menor de 14 años agredió brutalmente a una compañera a las afueras de un centro escolar ante la pasividad de otras niñas que no hacen nada por evitarlo. Y no solamente eso, sino que mientras, otros jóvenes graban la paliza con sus teléfonos móviles. Dos días después la agresora justificaba la brutal paliza a través de su Facebook, ante los comentarios de compañeros que le recriminaban su comportamiento. En ningún momento se mostró  arrepentida y asegura que tenía motivos para hacer lo que hizo.

Y otro dato. Uno de cada cuatro escolares españoles sufre o ha sufrido acoso en las aulas,  según el  Estudio Cisneros sobre ‘Violencia y Acoso Escolar’; en los casos de graves casi un 54% de las víctimas presenta síntomas de estrés postraumático.

Decimos que esto nos tiene que inducir a una reflexión. La educación de nuestros jóvenes es responsabilidad de los padres. Los colegios tienen la función de darles una formación académica. Tantas veces que hablamos de la relevancia que implica conocer las pautas del protocolo social para saber estar y convivir en sociedad, de lo importante que es tener una buena educación. Básicamente, de ser buenos ciudadanos que se comportan correctamente. Eso no se aprende con unas clases de Educación para la Ciudadanía o Etico-Cívica. Todo eso, nace en la cuna, en el ambiente familiar.

Si los jóvenes aumentan el consumo de alcohol, es preocupante, porque todos sabemos que el alcohol no es precisamente un aliado de la mesura. Si se comportan socialmente como esa joven, eso si, ante la actitud pasiva de otros compañeros, es que hay algo que no funciona. Dar una buena educación a nuestros jóvenes es una prioridad de los padres, corrigiendo los malos comportamientos.

Por eso, no estaría de más recuperar como disciplina lectiva la materia de la educación pero concebida ésta como todo el bagaje que necesita el joven para comportarse en sociedad y ser un buen ciudadano. Una educación no sólo en valores, sino en principios éticos y en formas, una actitud de respeto que les permita esa interrelación social con los demás.

Esta si es que es una asignatura pendiente, aunque eso sí, sin obviar nunca las obligaciones y responsabilidades de los padres quienes tienen que inculcar a sus hijos la mejor educación posible.

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Artículos

Un mal gesto

El reciente incidente protagonizado por un empresario catalán que le negó el saludo al príncipe Felipe en el marco del Congreso Mundial de Móviles celebrado en Barcelona, pone de manifiesto dos cosas. La primera, que las ínfulas separatistas no tienen medida,  y ya hemos comentado que esto también afecta a protocolo, a tenor de otros desencuentros y sin aludir al permanente incumplimiento del uso de la bandera de España en organismos  actos oficiales de la Generalitat. La segunda, que esa persona es una maleducada.

Las imágenes, además captadas con móvil- será por la coincidencia de haberse desarrollada dicha escena de descortesía hacia el heredero de la Corona, en el marco del  Mobile World Congress- han saltado a todos los medios de comunicación, tanto los convencionales como a través de las redes sociales. A lo mejor ese era el objetivo del protagonista de ese desaire hacia SAR. Claro que también, queda para la incertidumbre saber que hubiese ocurrido si el hijo de nuestro rey no hubiese reculado y se dirigiese hacia quien le había negado el saludo para decirle que  por educación, debería haberle saludado. Pero rehusó hacerlo por ese principio básico de la cortesía y la buena educación y si lo hizo, el no saludarle claro, en aras a su reivindicación independentista reclamando que quería votar- la independencia, claro-.

Y no hacía falta que le explicase al Príncipe que no eran amigos- creemos que este tipo de amigos nunca son recomendables-. Y todo esto, además, otro mal gesto de desconsideración hacia la dignidad, tuteándole en plan colega.

A tenor de estos acontecimientos, cada vez que un alto representante del Estado, sea del Gobierno o de la Corona, viaje a Cataluña en el desempeño de sus funciones inherentes al cargo que ostentan, van a tener que sopesar todas y cada una de las posibilidades o avatares que pueden acontecer en un acto, porque ya no es cuestión de protocolo. Es cuestión de saber donde tiene que estar cada uno, desde el jefe del Estado, que es el Rey, hasta el presidente de la Generalitat quien además, ejerce un cargo consagrado por  la Carta Magna que le confiere rango de representante ordinario del Estado en su autonomía y además, “un presidente, elegido por la asamblea, de entre sus miembros, y nombrado por el Rey”.

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