Artículos, Casa Real

Código de conducta real

A partir del uno de enero, estará operativo el código de conducta de la Casa del Rey, por el cual, “los trabajadores y altos cargos de la Casa del Rey habrán de actuar con austeridad, ejemplaridad y honradez y deberán abstenerse de intervenir en negocios financieros o jurídicos que supongan un conflicto de intereses con sus obligaciones”. En concreto, establece que todo el personal que presta servicios en dicha institución deberá desempeñar sus obligaciones de manera ejemplar, y que deberá practicar asimismo “en el cumplimiento de las obligaciones que, como ciudadano, le exigen las leyes”.
En el mismo código se especifica que tanto la alta dirección como el personal adscrito a las distintas áreas de trabajo, están obligados a evitar conductas “que puedan afectar negativamente a la imagen y prestigio de la Casa”. Algunos estarán pensando en Iñaki Urdangarín, ahora que se reactiva el proceso judicial.
También se establece que ningún trabajador o alto cargo podrá prevalerse de su condición para “obtener alguna ventaja o aceptar trato de favor o situación que implique privilegio o ventaja injustificada”, y prohíbe asimismo recibir “cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía”. Esto último es lo mismo que se especifica en la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno.
No cabe duda que los nuevos inquilinos de la Casa Rea española han tomado buena nota de cómo están funcionando las cosas en este país llamado España y para evitar males mayores, se suman a la conciencia de Estado en cuanto a actuar con transparencia, moralidad y ética.

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Artículos, Urbanidad

La urbanidad según el padre Feijoo

Se conmemora este año el 250 aniversario del fallecimiento del erudito español, el benedictino Fray Jerónimo Benito Feijoo. Dentro de sus conocidas aportaciones, destaca “Teatro Crítico Universal”. En el mismo, en concreto el discurso décimo, habla sobre “Verdadera y falsa urbanidad”.
Decía este teólogo y ensayista que “la urbanidad es una virtud o habito virtuoso que dirige al hombre, en palabras y acciones, en orden a hacer suave y grato su comercio o trato con los demás”. Luego añade: “Está la Urbanidad, como todas las demás virtudes morales colocada entre dos extremos viciosos, uno en que se peca por exceso, otro por defecto. El primero es la nimia complacencia, que degenera en bajeza; el segundo la rigidez, y desabrimiento, que peca en rusticidad”. Esta aseveración del padre Feijoo aparece en dicho discurso, quien subraya también que “en materia de Urbanidad, así como todos pueden tener el ejercicio de la virtud, pueden también trampearle con la hipocresía” y agrega que “en efecto los hipócritas de la Urbanidad son innumerables”.
Sostiene este preclaro pensador gallego que “la Urbanidad debe salir del fondo del espíritu. Lo demás no es Urbanidad, sino hipocresía que la falsea”, añadiendo que “la Urbanidad incluye esencialmente la existencia de aquellos sentimientos, que se expresan en las acciones, y palabras cortesanas”.
Aunque estas reflexiones feijonianas datan del siglo XVIII, es fácil comprobar su vigencia social, pues hoy en día se practica una urbanidad que no siempre es espontánea, sino que a veces es simulada y por lo tanto, puede rayar la hipocresía. La sociedad moderna necesita beber en las fuentes del pasado, pues éstas nos proporcionan las bases para todos los usos sociales que hoy practicamos y más aún cuando estamos diciendo por activa y por pasiva que hoy nuestra sociedad le da importancia a las formas, sobretodo en unos determinados ámbitos sociales.

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Artículos, profesion, protocolo

Entender esto del protocolo

No es la primera vez que lo decimos. Lamentablemente, todo el mundo sabe o entiende de protocolo. Los profesionales que nos dedicamos a esto, ya estamos desafortunadamente acostumbrados a padecer esta circunstancia y nos encontramos en nuestro quehacer diario con toda una legión de “expertos” que sin estar cualificados, nos discuten lo que hacemos y asumen unos conocimientos en la materia de los que carecen, aunque ellos crean todo lo contrario.
A veces, simplemente, es que en tal o cual lugar no trabaja ningún profesional del protocolo y eso se nota. Sucede, por ejemplo, con la colocación de banderas, que todavía es algo que parece que nadie le concede la importancia que tiene, pero que es habitual ver enseñas mal colocadas. Una última imagen que hemos captado, porque además fue ampliamente difundida, ha sido con ocasión de la comparecencia de los profesionales sanitarios del hospital Carlos III que atendieron a Teresa Romero durante su hospitalización por la infección del ébola. En un lateral de la mesa donde estaban todos arracimados, había un juego de tres banderas- española, comunidad de Madrid y europea-, incorrectamente emplazadas. Pero a excepción de expertos en la materia, nadie se percata de ello.
Otra circunstancia que queremos comentar se refiere a cómo los medios de comunicación generalistas y obviamente no especializados, traducen el significado de los movimientos protocolarios. Por ejemplo, un conocido semanario español, de gran arraigo social, hacía referencia a la cena de gala que Sus Majestades don Felipe Vi y doña Letizia ofrecieron en honor de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet y en el texto se explicaba que los monarcas habían introducido una novedad en la presidencia de la mesa, y que no era otra que el monarca situó a su derecha a la invitada de honor… Pues vaya con la novedad. Ese es el protocolo de toda la vida. No hay nada inventado.
Por eso a veces, es oportuno contar con el asesoramiento de profesionales y expertos en la materia, precisamente para evitar estos errores que, lamentablemente, suelen ser cotidianos y nuestra función es que todo esté en su sitio y correctamente organizado. Desde una bandera hasta un invitado y si alguien no sabe, pues que pregunte y por lo tanto demande nuestros servicios, que hay mucha gente preparada que quiere trabajar.

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Artículos, Casa Real

EL DISCURSO DEL REY

Felipe VI regresó a Oviedo para presidir la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, pero en esta ocasión lo ha hecho como soberano y no como hasta ahora, en su condición de heredero de la Corona- “siendo un niño, entregué en este mismo teatro los primeros premios y pronuncié mi primer discurso en público”, recordó, añadiendo que “se comprenderá, por todo ello, con cuánta emoción he regresado —ahora como Rey— para hacer entrega de los Premios y presidir esta ceremonia”.
Y tendrá que volver hasta que su hija Leonor, como princesa de Asturias, le releve en esta función, como él hizo antes con su padre. Además, lo hará con la nueva denominación: Premio Princesa de Asturias, aunque cuando lo anunció públicamente, le traicionó el subconsciente y convocaba una nueva edición de los galardones “Príncipe de Asturias”.
Y queremos detenernos en los mensajes del discurso del monarca- Carlos Fuente ya hizo un profundo análisis de la ceremonia-, puesto que el discurso del rey es un elemento también importante dentro de este magno evento. Y además, destacamos la frescura y espontaneidad con que lo pronunció.
El soberano, en sus palabras puso de manifiesto que la sociedad necesita “referencias morales a las que admirar y respetar; principios éticos que reconocer y observar; valores cívicos que preservar y fomentar”. Todo un explícito mensaje y más aún de un tiempo a esta parte. Y aludió a esa conciencia social, que “es con la que debemos fortalecer nuestra vida en común”. La convivencia tan necesaria, fue subrayada en su parlamento en estos Premios: “Queremos también una España alejada de la división y de la discordia. Por eso, ante las Cortes Generales el pasado 19 de junio, señalé el deber y la necesidad de garantizar y ─al mismo tiempo─ de revitalizar nuestra convivencia”. Y luego precisó: “Respetar y observar ese marco constitucional y democrático es la garantía de nuestra convivencia en libertad. Es la garantía necesaria para que todos los españoles puedan ejercer sus derechos, para que las instituciones y los ciudadanos cumplan con sus deberes y asuman sus responsabilidades, y para que funcione ordenadamente nuestra vida colectiva”.
Debemos también cuidar y favorecer nuestra vida en común, dijo Felipe VI, quien concluyó parafraseando a Miguel de Unamumo: “Haced riqueza, haced patria, haced arte, haced ciencia, haced ética”. Etica, valores, convivencia, moral… en más de una ocasión hemos puesto de relieve la necesidad de observar estos principios por parte de nuestros representantes públicos, dado que ejercen una función institucional que les confiere unos privilegios sociales y protocolarios, pero también tienen que ganarse ese prestigio y ahora, nuestro rey, lo ha recordado.
Atravesamos una crisis institucional por mor de la pérdida de esos valores cívicos, éticos y morales. Observando la escena pública de las últimas semanas, el que el Real Decreto de Precedencias en el Estado esté obsoleto, se nos antoja casi como algo anecdótico.

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Artículos, protocolo

ESTAR EN LA LISTA

Las “peripecias” del joven Francisco Nicolás Gómez Iglesias, que en los últimos días han tenido amplia repercusión en los distintos medios de comunicación, nos inducen a hacer una reflexión relacionada con el funcionamiento de esta sociedad.
Su historia ya se conoce y pone de relieve como dominaba el arte de la representación social, relacionándose con relevantes personajes de la vida política y empresarial, con lo que además tenía su propio “álbum de fotos” para demostrar esta vinculación y de esta manera, deambulada por distintos escenarios sociales, incluso atribuyéndose representaciones que por supuesto no ostentaba y con las que adquiría un caché social.
Y entre esas incursiones en la vida social, llamó a atención su presencia en el besamanos de la recepción oficial que ofrecieron los Reyes Felipe VI y Letizia tras la coronación, circunstancia ésta que suscitó su polémica porque la empresaria Catalina Hoffman, propietaria de las residencias Vitalia, que era quien le precedía en el besamanos, ha negado que fuera ella quien le facilitó la presencia en el mismo, como se dejó entrever en el atestado policial-según publicó elconfidencial.com-,aduciendo que tampoco tenía opción porque “su invitación como Premio Príncipe de Girona era sólo para uno”, según fuentes de su grupo empresarial, que además subrayaron que fue sola al Palacio Real “respondiendo a una invitación individual, personal e intransferible”. La Casa Real, por su parte, no facilitó información sobre el tema, habida cuenta que el proceso est bajo investigación judicial.
La cuestión es que si esto ha sido así, cómo alguien puede acceder a un acto de estas características, donde además los asistentes acuden por rigurosa invitación y están contemplados en un listado minuciosamente acrisolado. Por eso, la reflexión que hacemos es a propósito de la importancia que tiene en cualquier acto configurar una lista de invitados debidamente cotejada y no sólo que éstos tienen la obligación de confirmar su presencia, en el tiempo oportuno, sino que cuando comparecen en ese evento, el control de acceso tiene que ser concienzudo y si alguien no aparece en esa lista, entonces se establecen unas pautas de actuación que permitan tomar las decisiones adecuadas.
Para algunos, es primordial aplicar aquello de que “si no te ven, creen que no existes” y en la sociedad actual, hay auténticos “profesionales” de la vida social que hacen lo posible y usan todos los mecanismos para estar en un acto y, por lo tanto, aparecer en la lista de invitados.

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Artículos, profesion

La sociedad nos necesita

Expertos en protocolo y organización de eventos, profesionales de este sector, especialistas en esta materia tan específica como la nuestra…formamos un entramado de cualificados técnicos y cuyo trabajo es necesario en la sociedad actual.
Antes, esto del protocolo estaba únicamente adscrito al ámbito institucional y era un ejercicio propio de los estamentos de la Administración pública. Pero la sociedad evoluciona y ahora esta disciplina se aprende en la Universidad dado que está reconocida como grado. Hace años, los conocimientos de esta especialidad fundamentalmente se adquirían cuasi por tradición oral, transmitidos de una a otra generación, pues, salvo contadas excepciones, no se impartían en centros académicos “ad hoc”.
Hoy, nuestra actividad está abierta a todos los espectros y estamentos de la sociedad, pues nos dedicamos a la gestión y organización de eventos, y con ello, abarcamos no sólo el ceremonial de protocolo entendido como tal, sino toda la logística y todo el operativo específico en la tramoya de un acto, al margen del ámbito de éste (social, deportivo, empresarial, universitario, institucional…)
Desarrollamos nuestra función desde el interior y nuestra misión es organizar un evento óptimamente, cuidando los más mínimos detalles. Con esa premisa, trabajamos los profesionales de este sector y por ello reclamamos que nuestro trabajo se valore correctamente. Y de esta manera, se garantiza una continuidad y una salida profesional, de la misma manera que sucede con otras actividades laborales.
No nos cansaremos de reivindicar el lugar que nos corresponde como tales profesionales en la sociedad que nos toca vivir y porque sólo la organización de un evento cuando está avalada por especialistas reconocidos profesional y académicamente, es garantía de éxito.

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AEP, Artículos

Un proyecto común

Ahora mismo, uno de los proyectos que están sobre la mesa de la nueva junta directiva de la Asociación Española de Protocolo y marcado como prioritario, es la puesta en marcha de la anunciada Federación de Profesionales de Protocolo y Organización de Eventos. Como ya se ha informado, existe una comisión gestora en la que están integradas, junto a la AEP, las asociaciones Catalana de Protocolo y Relaciones Públicas, de Protocolo y Asesores de Comunicación de Baleares y la de Técnicos de Protocolo y Relaciones Institucionales de Galicia. Hasta noviembre, es el plazo marcado para materializar las oportunas gestiones tendentes a consolidar aquella entidad.
Es evidente que el propósito de esta nueva supraorganización profesional era y confiemos en que siga siendo, germinar en ese otro proyecto de más calado como es la creación del colegio profesional, para lo cual es preceptivo consolidar la estructura territorial y articular un Consejo General. Sin embargo, ante el inminente anuncio de la aprobación por parte del Gobierno de la nueva Ley de Colegios Profesionales, parece que va a acabar aparcado, porque momentáneamente, nuestro sector no tiene encaje. Por ello, la propia AEP acaba de poner el grito en el cielo y ha hecho pública su indignación, dado que lo que hace nuestro Gobierno no es otra cosa que asumir las directrices que marca Europa y que implican una liberalización y total libre competencia. O sea, que será todavía más difícil luchar contra el intrusismo profesional y porque al carecer de un ente autorizado oficialmente y reconocido como es un Colegio, poco podemos hacer salvo eso mismo, poner un grito en el cielo. Por ello, como decimos, esa ansiada pretensión de la colegiación, quedará en suspenso.
No obstante, ahora hay que seguir trabajando en conjunto y lo importante es darle viabilidad a esta ambiciosa iniciativa y para ello es necesario aglutinar en un gran ente a todos los profesionales de este ámbito del protocolo y de la gestión y organización de eventos.
Entre los objetivos inicialmente fijados de la mencionada Federación, está la realización de acciones y actividades comunes y la apuesta por la creación de un carnet profesional en el campo del protocolo y la organización de eventos según la regulación y condiciones que para ello habrán de establecerse en su día. Como objetivos de partida, debemos mantenerlos.
En realidad, lo que hay que conseguir, es la unión de todos aquellos profesionales que ejercen esta actividad, conformando, como hemos señalado, una gran organización que nos aporte credibilidad y legitimidad ante la sociedad y ante la Administración, de manera que no sólo se nos oiga, sino que también se nos escuche, y que se asuma nuestras reivindicaciones que no son otras que poner en valor nuestro trabajo con un amplio reconocimiento social y oficial.

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