Artículos, profesion

La sociedad nos necesita

Expertos en protocolo y organización de eventos, profesionales de este sector, especialistas en esta materia tan específica como la nuestra…formamos un entramado de cualificados técnicos y cuyo trabajo es necesario en la sociedad actual.
Antes, esto del protocolo estaba únicamente adscrito al ámbito institucional y era un ejercicio propio de los estamentos de la Administración pública. Pero la sociedad evoluciona y ahora esta disciplina se aprende en la Universidad dado que está reconocida como grado. Hace años, los conocimientos de esta especialidad fundamentalmente se adquirían cuasi por tradición oral, transmitidos de una a otra generación, pues, salvo contadas excepciones, no se impartían en centros académicos “ad hoc”.
Hoy, nuestra actividad está abierta a todos los espectros y estamentos de la sociedad, pues nos dedicamos a la gestión y organización de eventos, y con ello, abarcamos no sólo el ceremonial de protocolo entendido como tal, sino toda la logística y todo el operativo específico en la tramoya de un acto, al margen del ámbito de éste (social, deportivo, empresarial, universitario, institucional…)
Desarrollamos nuestra función desde el interior y nuestra misión es organizar un evento óptimamente, cuidando los más mínimos detalles. Con esa premisa, trabajamos los profesionales de este sector y por ello reclamamos que nuestro trabajo se valore correctamente. Y de esta manera, se garantiza una continuidad y una salida profesional, de la misma manera que sucede con otras actividades laborales.
No nos cansaremos de reivindicar el lugar que nos corresponde como tales profesionales en la sociedad que nos toca vivir y porque sólo la organización de un evento cuando está avalada por especialistas reconocidos profesional y académicamente, es garantía de éxito.

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Artículos, Casa Real

El Rey, imagen de marca

Que Felipe VI ha marcado un nuevo estilo al frente de la Corona, nadie lo pone en duda. Tiene un concepto claro de la monarquía del siglo XXI. Es un soberano de la nueva era y por lo tanto tiene, como se diría en lenguaje de marketing, imagen de marca.
Es el mejor representante de la nueva España. Ahora, lo que hay que hacer para completar esa óptima imagen, es renovar la flota de aviones para los traslados oficiales y evitar así situaciones denigrantes debido a estado de las aeronaves, y que tanto perjudican a esa imagen que quereos dar de esta España moderna y competitiva.
La monarquía española ha asumido un nuevo rol desde el mismo instante en que el príncipe heredero asumió la Corona ante las Cortes. Ya hemos comentado en otra ocasión que de un tiempo a esta parte, nuestra realeza estaba atravesando por unos delicados momentos, al estar salpicada por desagradables avatares y que afectaban a su imagen.
La anterior Familia Real salía en los medios de comunicación por otros motivos distintos a los inherentes a las funciones propias del rango. Y cuando se reactive el caso Nóos, de nuevo la actualidad traerá a colación a miembros de la Casa Real, aunque ya los implicados no formen parte de la nueva Familia Ral, sino de la familia del Rey.
Ahora, y en aras de continuar modernizando nuestra monarquía parlamentaria constitucional, también sería oportuno actualizar algunas normativas, como sucede con las protocolarias, empezando por nuestro obsoleto ROGPE en el que deben contemplarse ya los cambios producidos respecto a la Corona, dado que como todos sabemos, tenemos dos reyes y dos reinas.

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AEP, Artículos

Un proyecto común

Ahora mismo, uno de los proyectos que están sobre la mesa de la nueva junta directiva de la Asociación Española de Protocolo y marcado como prioritario, es la puesta en marcha de la anunciada Federación de Profesionales de Protocolo y Organización de Eventos. Como ya se ha informado, existe una comisión gestora en la que están integradas, junto a la AEP, las asociaciones Catalana de Protocolo y Relaciones Públicas, de Protocolo y Asesores de Comunicación de Baleares y la de Técnicos de Protocolo y Relaciones Institucionales de Galicia. Hasta noviembre, es el plazo marcado para materializar las oportunas gestiones tendentes a consolidar aquella entidad.
Es evidente que el propósito de esta nueva supraorganización profesional era y confiemos en que siga siendo, germinar en ese otro proyecto de más calado como es la creación del colegio profesional, para lo cual es preceptivo consolidar la estructura territorial y articular un Consejo General. Sin embargo, ante el inminente anuncio de la aprobación por parte del Gobierno de la nueva Ley de Colegios Profesionales, parece que va a acabar aparcado, porque momentáneamente, nuestro sector no tiene encaje. Por ello, la propia AEP acaba de poner el grito en el cielo y ha hecho pública su indignación, dado que lo que hace nuestro Gobierno no es otra cosa que asumir las directrices que marca Europa y que implican una liberalización y total libre competencia. O sea, que será todavía más difícil luchar contra el intrusismo profesional y porque al carecer de un ente autorizado oficialmente y reconocido como es un Colegio, poco podemos hacer salvo eso mismo, poner un grito en el cielo. Por ello, como decimos, esa ansiada pretensión de la colegiación, quedará en suspenso.
No obstante, ahora hay que seguir trabajando en conjunto y lo importante es darle viabilidad a esta ambiciosa iniciativa y para ello es necesario aglutinar en un gran ente a todos los profesionales de este ámbito del protocolo y de la gestión y organización de eventos.
Entre los objetivos inicialmente fijados de la mencionada Federación, está la realización de acciones y actividades comunes y la apuesta por la creación de un carnet profesional en el campo del protocolo y la organización de eventos según la regulación y condiciones que para ello habrán de establecerse en su día. Como objetivos de partida, debemos mantenerlos.
En realidad, lo que hay que conseguir, es la unión de todos aquellos profesionales que ejercen esta actividad, conformando, como hemos señalado, una gran organización que nos aporte credibilidad y legitimidad ante la sociedad y ante la Administración, de manera que no sólo se nos oiga, sino que también se nos escuche, y que se asuma nuestras reivindicaciones que no son otras que poner en valor nuestro trabajo con un amplio reconocimiento social y oficial.

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Artículos, Casa Real

La imagen monárquica

En la WEB de la Casa de su Majestad el Rey todavía aparece en cabecera de portada la imagen de don Juan Carlos y doña Sofía. Ignoramos si es por un despiste, cosa que no tiene mucha credibilidad, o por cuestión de darle todavía un poco más de prolongación al estatutos de reyes de los padres de nuestro actual monarca Felipe VI. En cualquier caso, nuestra monarquía tiene nueva imagen y los “novatos” soberanos ya están empezando a “vender” la “marca España” más allá de nuestras fronteras, aunque de momento lo hacen con países próximos.
Y es que el cambio de imagen de la realeza española va a cuentagotas. Porque todavía en muchas instituciones y corporaciones públicas(como por ejemplo el Congreso de los Diputados que se anuncia se hará durante este verano) aún no se ha colocado el retrato del nuevo rey, bien porque no ha llegado el que han pedido o bien porque no se han decidido sobre cual poner. Si será la reproducción de una foto, si se encargará un lienzo. Si el monarca aparecerá vestido de civil o de militar. Es un proceso paulatino. Y es que un reinado de casi cuatro décadas no se muda tan aceleradamente.
Y porque además, ya se comenta que don Felipe y doña Letizia tienen un estilo propio, intrínseco, en sus maneras. Toda la liturgia gestual tiene enorme importancia y ello se refleja en el día a día de su reinado. En su participación en los actos públicos, en las ceremonias, al margen de su solemnidad. Ahora mismo, la agenda de la Casa Real está polarizada por la presencia de los nuevos reyes, como cabezas de la nueva Familia Real, de la que como se sabe, forman parte sus hijas, las infantas S.A.R. Doña Leonor, Princesa de Asturias y heredera de la Corona; S.A.R. doña Sofía; Su Majestad el Rey don Juan Carlos y Su Majestad la reina doña Sofía (aplicando los tratamientos recientemente aprobados por el Consejo de Ministros mediante un real decreto que modifica el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes).
Es de suponer que esporádicamente, también participen en actos públicos el resto de los miembros de la primera familia española, especialmente los padres del actual rey. En cuanto a sus hermanas, las infantas doña Elena y doña Cristina, ahora mismo no están en esa agenda social, aunque la última a hacía tiempo que no participaba en ningún evento.
Nuestra monarquía, tiene nueva imagen.

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Artículos, normativa oficial

UNA REFORMA PENDIENTE

El anuncio hecho desde el Gobierno y relacionado con la elección de los alcaldes, nos ha hecho pensar en que es necesario reformar las cosas desde la madurez de las propuestas y no a golpe de ideas.
Es obvio que se está demandando por la sociedad la reforma de la Administración a todos los niveles, lo que conllevaría no sólo la desaparición de municipios, sino la reducción del número de representantes institucionales- concejales, diputados, parlamentarios…-Y lógicamente, cualquier reforma tiene incidencia en el protocolo. Y de la misma manera, estamos también los profesionales de este ámbito reclamando ante la Administración “competente”, porque le compete, una reforma o actualización de la normativa reguladora del protocolo oficial que no es otra que nuestro Real Decreto 2099/83 de 4 de agosto, que como se sabe, regula el ordenamiento general de precedencias en el Estado.
Pero aquí surge el problema, el Estado. Porque ahora mismo, España, como Estado, no es que pase por su mejor momento debido a que hay dos autonomías que quieren ir por libre, y si lo hacen políticamente, es obvio que también repercute protocolariamente, porque, de hecho, sucede analizando los decretos de precedencias de esas comunidades autónomas y donde prima el representante “endógeno” sobre el “exógeno”.
En el primer párrafo del citado ROGPE, se dice textualmente:”El advenimiento de un Estado social y democrático de Derecho, instituido y sancionado por la vigente Constitución de 1978 bajo la forma política de Monarquía parlamentaria, ha determinado necesariamente la implantación de una nueva estructura de poderes e instituciones, unipersonales o colegiados, cuya presencia y vigencia articulan la imagen política y administrativa de la Nación”. Y en el siguiente se concreta: “Singular relieve entraña, además, la constitucional organización territorial del Estado, en cuyo seno, y sin mengua de su unidad, nacieron y se integran, en proceso normativo ya concluso, las diecisiete Comunidades Autónomas radicadas en el respectivo marco de su territorio, de tal modo que todo el mapa nacional traduce la configuración del nuevo Estado de las Autonomías”.
Claro que eran “otros tiempos”. Y es que nuestro decreto de precedencias responde a eso, a otros tiempos, por eso, cada vez que el Gobierno de turno anuncia “propósitos” de reformar las cosas, esto tiene que surgir desde la coherencia, porque la elección directa de los alcaldes, implica una reforma de la ley electoral. De la misma manera que la supresión de municipios conlleva la desaparición de corporaciones locales y el reajuste de las cámaras autonómicas, conlleva la supresión de escaños. Y más de lo mismo cuando se habla de suprimir el Senado o las Diputaciones. Esa gran reforma del aparato del Estado, tiene incidencia en las precedencias. Y si ahora mismo el Real Decreto está obsoleto, qué pasaría si empieza la fiebre reformista de suprimir o reconducir instituciones. Vistas así las cosas, mucho nos tememos que nuestra ansiada actualización de la normativa oficial de precedencias seguirá acumulando polvo en la estantería de los temas pendientes, pero que no urgen.

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Artículos

El tarareo nacional

En los últimos días, hemos escuchado en distintas ocasiones nuestro himno nacional, si bien por motivos distintos. Unos de Estado y otros deportivos. Y como todos saben, de nuestra marcha nacional sólo tenemos la música, de ahí que cada vez que suena en un espacio donde hay público, los concurrentes, sólo tienen la opción de tararear esa composición conocida también por “marcha real” o “marcha granadera”.
Obviamente, condiciona mucho el escenario donde se escuche, pues no ha sido lo mismo cuando se interpretó la última semana en el Palacio Real o en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, en una atmósfera solemne que induce a escucharlo en silencio y con respeto, que hacerlo en un estadio de fútbol, como ocurrió hace unos días en Brasil cada vez que jugaba nuestra selección española, aunque en esta ocasión, nos quedamos con ganas de escucharlo más veces.
Y es que eso de no tener letra, provoca situaciones como la que hemos vuelto a vivir recientemente en este campeonato mundial de futbol, cuando después que hubiese sonado nuestro himno musical, se puso el de la selección chilena que, una vez terminada la música, todos los aficionados, en considerable cantidad como para que se les oyese en todo el estadio, siguiendo cantando su himno “a capela”, por lo que su interpretación se prolongó más que el de España.
Pero esto no es nuevo, porque pasó lo mismo con ocasión de la final del campeando de futbol de la Copa de Confederaciones entre España y Brasil, los jugadores brasileños, cantaron eufóricamente su himno, por lo que parece ya una estratagema psicológica eso de que en todo el estadio al unísono siga entonando el himno, una vez terminada la música.
Pero de momento, mucho nos tememos que, a pesar de los intentos y conatos producidos, seguiremos teniendo un himno nacional que a pesar de su abolengo, pues primeros antecedentes lo sitúan durante el reinado de los Reyes Católicos, carecerá de letra. En su momento el Comité Olímpico Español había convocado un concurso, juntamente con la Sociedad General de Autores, para dotar de letra al himno, pero finalmente no se logró un acuerdo o consenso para definirla. Es que en esta España nuestra, tan diversa y vertebrada, consensuar una letra para el himno nacional, se nos antoja como una utopía.
Así que mientras, cuando en un espectáculo deportivo suene esta marcha, seguiremos tarareándola, eso sí, a pleno pulmón y con mucho entusiasmo, más que nada para solapar otras interpretaciones “a capela” que se están poniendo de moda. Lo que pasa es que hasta ahora, el único acontecimiento deportivo de masas que nos permitía esa euforia chauvinista, era el fútbol, pero a tenor de los últimos acontecimientos, habrá que reservar el tarareo para nuevas citas. Y a lo mejor, mientras tanto, aparece una letra “consensuada” para acompañar la música.

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Artículos, Casa Real

GESTOS, SÍMBOLOS Y ESTETICA DEL PODER

Toda la puesta en escena que en los últimos días hemos visto con motivo de la abdicación de Juan Carlos I y la proclamación de Felipe VI, desde el mismo momento del anuncio hecho por parte del ya anterior monarca y hasta la ceremonia celebrada en las Cortes oficializando el relevo al frente de la Casa Real, ha respondido a una cuidada estrategia en la que han tenido enorme importancia los gestos, los símbolos y la estética, que a la postre es la materialización plástica del propio poder.
Porque estos días mucho se ha hablado, y se seguirá hablando, a propósito de estos acontecimientos que pasarán a formar parte de la historia de España. Obviamente, no ha sido un mero cambio de personas al mando de la Jefatura del Estado. No ha sido un cambio de cromos. La proclamación de un soberano entra dentro de la praxis ceremonial de alto nivel y en ella funciona lo que entendemos como protocolo de Estado, sin profundizar en cómo se han interpretado algunos de los movimientos producidos.
El poder tiene un lenguaje y este se muestra exultante y en todo su esplendor en las grandes ocasiones, como ha sucedido en éstas. Se magnifica con una tramoya, con una expresión plástica, con un minucioso ceremonial que va marcando las pautas en cada momento, exaltando personas en espacios.
Para los estudiosos del protocolo, para los profesionales y para futuros profesionales del mundo de los eventos, lo que se ha vivido en los últimos días ha sido una lección práctica. Con sus matices, pero una lección a la postre.
Obviamente, como en todo, la aplicación del protocolo no es sólo la aplicación de una normativa, hay mucha más casuística y hay una forma también de entender esa puesta en escena protocolaria. Cuestión de subjetivismos interpretativos.
Se debate la ausencia del padre del nuevo rey y anterior monarca en el acto del Palacio de la Carrera de San Jerónimo. La ubicación de algunos invitados. La indumentaria elegida por Felipe VI para este magno evento. El gesto de la cesión de su sitio, por parte de Juan Carlos I a su hijo, en el acto de la firma de la sanción de la ley de Abdicación. La conveniencia o no de haber invitado a representantes extranjeros. La sencillez de la propia ceremonia exenta de grandes boatos. La jura ante las Cortes sin ningún crucifijo…
Opiniones para todos los gustos que se irán disipando con el paso de los días, pues sólo nos quedará en la retina la visualización de toda la película vista la última semana y protagonizada por Juan Carlos I y Felipe VI y para la memoria, la f echa del 19 de junio como el día en que España recibió a un nuevo Rey. Un rey para el siglo XXI y que tendrá que adecuar sus gestos a los nuevos tiempos. La nuestra no es una monarquía rancia, pero su ceremonial de protocolo está asentado en la propia historia. Cualquier interpretación aleatoria, no dejan de ser frivolidades.

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