Eventos, protocolo

El concepto profesional del protocolo

La cualificación del profesional del protocolo y de la organización de eventos viene dada no sólo por su preparación académica, sino por la práctica en el ejercicio de la actividad, de igual manera que sucede en otros ámbitos profesionales.

Cualquier persona debidamente formada, siempre accederá a la profesión en mejores condiciones que otra que no ha tenido esa preparación técnica que le permite ser competitivo. Es algo indiscutible. Ahora bien, en el caso de nuestra actividad profesional, todos sabemos que ha experimentado un profundo cambio en cuanto a la formación de los profesionales.

Pasamos de una especialización adquirida en cursos que impartían reconocidos profesionales y donde te daban un diploma que certificaba tu asistencia y aptitud, a una formación avalada por centros académicos y universidades que expedían titulo propio hasta llegar al reconocimiento oficial de grado universitario.

Las condiciones de formación han evolucionado, adaptándose a los nuevos tiempos y a una demanda que exigía más calidad y mayor nivel de especialización de contenidos, porque además esta disciplina fue a su vez experimentando adaptaciones al mismo tiempo que la sociedad y del Protocolo oficial que hace unos cuantos años únicamente se estilaba, ahora tenemos otras especialidades más específicas según los ámbitos de competencia.

En cualquier caso, la formación del profesional está garantizada y con ello su solvencia  y competencia, lo que le legitima para desempeñar su función allí donde esté. La profesionalidad ahora mismo no puede ponerse en tela de juicio. Existe una convivencia entre profesionales de la primera época y las nuevas generaciones que están saliendo de los centros universitarios. Todos son profesionales al servicio del protocolo y del sector de la organización de eventos. Lo que hace falta es poder demostrar esa profesionalidad, para lo cual es preciso que el mercado laboral demande el ejercicio de nuestra actividad y que todos encuentren una salida profesional.

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Respeto a los símbolos

Qué diferencia de comportamiento. El motivo fue el mismo: final de la copa del Rey de fútbol. El escenario diferente, en esta ocasión, en el estadio Santiago Bernabeu en Madrid y los equipos también distintos, jugaban el Real Madrid y el Atlético de Madrid. En el palco prácticamente las mismas autoridades, con alguna permutación en cuanto a las deportivas que representan a los clubs participantes, presididas por los monarcas.

Y el mismo protocolo: antes de iniciarse el partido, se interpreta el himno nacional. Lo que pasa es que en esta ocasión, en lugar de ser abucheado y silbado, fue coreado o tarareado (dado que, como todos saben, no tiene letra; a ver cuando se soluciona esto, por cierto), por todos los asistentes y finalmente aplaudido. Fue una acción de respeto, como tiene que ser. No hubo polémica como sucedió hace un año en Valencia con la misma final que en aquella ocasión disputaron el FC Barcelona y el Athletic Club de Bilbao.

Digamos que hasta en el deporte, se refleja la sociedad civil, pues en el caso de la pasada final, parecía que jugaban dos autonomías, Cataluña y País Vasco y que ya sabemos quienes las gobiernan y cuál es su postura en relación con los símbolos del Estado (ya saben, eso de reiteradamente no exhibir la bandera de España en actos y edificios oficiales, cuando es obligatoria por ley).

Así pues, ha sido una gozada contemplar como en esta ocasión el espectáculo deportivo no se vio deslucido por el espectáculo mundano de rechazar un símbolo tan patriótico y representativo como es el himno.

Se hace por orgullo, el mismo que exhibió Fernando Alonso cuando logró el Gran Premio de España en Cataluña y celebró el triunfo con la bandera de su país y que, como se publicó en Revista Protocolo, estuvo a punto de costarle una sanción de la Federación Internacional de Automovilismo cuyo reglamento así lo prohíbe.

Orgullo y respeto. Eso es lo que se merece cualquier símbolo que represente la identidad de un Estado.

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AEP, protocolo

Reinvindicación profesional

En la pasada asamblea dela AsociaciónEspañolade Protocolo, se dio luz verde a una nueva directiva o recomendación, basada enla DeclaraciónInstitucionalque había hecho pública hace un año y que se dio a conocer en la asamblea anterior. El objeto de esta nueva iniciativa es reiterar ante los distintos niveles de la sociedad la defensa de la figura de los profesionales del protocolo y la organización de eventos.

En este sentido,la AEPsostiene que la situación laboral de los profesionales de este ámbito ha empeorado sensiblemente en determinados casos,”en los que por encima de planteamientos profesionales, están imperando políticas de ahorro que abocan en la supresión o amortización de plazas y puestos de trabajo”. Y aquí está la madre del cordero.

No nos cansaremos de reiterar e insistir en  la puesta en valor de nuestro trabajo y que no formamos parte de ningún reducto residual y que no se puede prescindir de nuestras funciones de la misma manera que se suprimen la compra de regalos de cortesía.

En ese sentido, desde la AEP, se quiere dejar constancia de esa imperiosa necesidad de contar con los profesionales del sector, subrayando que “hay determinados puestos y labores que precisan, para su  normal desarrollo, capacitación académica, características laborales y aptitudes especiales, como la dedicación, la flexibilidad horaria o la disponibilidad, conceptos indisolublemente ligados al ejercicio de una profesión que no puede suscribirse a horarios fijos o predeterminados”.

Y es que nuestra tarea requiere muchos sacrificios, porque en la organización de un evento o en la previa de cualquier ceremonia, hay un trabajo que permanece oculto, pero que consume horas y horas de preparación, por lo que no solamente hay que contabilizar el tiempo de desarrollo de ese acto, sino todo el diseño y construcción de la tramoya de mismo. Y esto se hace sin estar sujetos a ningún horario, pues siempre se está condicionado a algo o a alguien.

Por eso la AEP pone especial énfasis en su Declaración Institucional sobre la importancia de nuestra profesión y siendo necesario mantener y potenciar estos departamentos “sin que esto suponga un aumento en las partidas presupuestarias destinadas a estos temas”.

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Diferencia entre gastos y servicio de protocolo

Escuchando el otro día a un periodista en una tertulia matutina radiofónica, éste se refería, cuando hablaba de la necesidad de frenar la sangría de gastos dela Administracióny sobre una necesaria reforma de la misma, que no estaba comprobando cómo se decidía, por ejemplo, cerrar algunos canales autonómicos de televisión o también suprimir servicios de protocolo. Así es como literalmente se expresó.

Ahí está la diferencia que es necesario aclarar a muchos periodistas. No es lo mismo un Servicio de Protocolo de una institución, cuya función está tan legitimada como otro departamento cualquiera, que los “gastos” de protocolo en los que entra toda la parafernalia de los llamados “gastos de representación” que incluyen sobretodo atenciones y  cortesías de protocolo (por ejemplo regalos) y asimismo comidas.

Esta es la guerra que mantenemos desde hace tiempo quienes nos dedicamos a esta bendita profesión. Por eso es necesario  dejar bien claro cual es la naturaleza de nuestra actividad profesional y que abarca la gestión  del protocolo y los eventos como tal trabajo adscrito a un departamento o gabinete, sea de una institución  pública o privada. De ahí la importancia que tiene  que cuando se habla de este tema, se haga con propiedad, más que nada para evitar tergiversaciones y  porque  no es  la primera vez que se mezclan churras con merinas.

Lo hemos comentado en más de una ocasión. No se nos puede meter en el mismo paquete de “gastos de protocolo”. Los profesionales del protocolo no somos ni facturas de comidas ni obsequios de cortesía. Por eso, no es lo mismo, lo reiteramos y enfatizamos en ello, en un presupuesto, una partida para un “Servicio de Protocolo”, atendido por personal cualificado y competente y que realiza un trabajo profesional reconocido, que para unos “Gastos” de protocolo, que es como un fondo de reptiles camuflado para determinadas dispensas. Aquí es donde hay que recortar en aras a diferenciar un gasto suntuario de otro suntuoso, que no es lo mismo.

En esa línea viene pronunciándose la Asociación Española de Protocolo en cuanto a defender y poner en valor el ejercicio de nuestra profesión por encima de veleidades políticas.

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Una asociación viva

La Asociación Españolade Protocolo ha celebrado su asamblea general anual. Se llevó a cabo en un espléndido marco como es el Jardín Botánico de Madrid, lo que siempre contribuye al éxito de cualquier reunión, puesto que esto de los eventos es también estética, funcionalidad y armonía  un buen entorno siempre ayuda.

Como suele ocurrir en este tipo de encuentros, es una oportunidad para que compañeros de profesión vuelvan a coincidir y puedan compartir experiencias. Pero además, la asamblea permite no sólo informar sobre lo que se ha hecho y se va a hacer, sino para poner en valor otros aspectos relacionados con el ejercicio profesional.

Por ejemplo, se habla de la adaptación dela Asociacióna los nuevos tiempos y contemplar en su enunciado ese nuevo concepto que está ya implantado y además reconocido en grado universitario como es el de los “eventos”, porque protocolo está integrado en ese lenguaje y un evento, conlleva su protocolo, por eso hay que abarcar más horizontes, ampliar nuestro espectro de actuación, de manera que sean acogidos en su respuesta social.

Y lo mismo en cuanto a la acreditación profesional, que se reconozca formal y oficialmente, de la misma manera que ahora está respaldada académicamente por el citado grado universitario. Un siguiente paso es quela Asociaciónfuncione como una organización colegiada y de esta forma podamos alzar nuestra voz y posicionar nuestra opinión en muchos más estamentos y para que la actuación del profesional del protocolo esté amparada y de paso, se luche contra el intrusismo, como se hace en otros ámbitos.

Además de la labor de apoyo y colaboración con otras instituciones en cuantos eventos propios de la profesión se lleven a cabo,la Asociaciónasume otros retos y por ejemplo, gestiona antela Administraciónla actualización del Real Decreto de Precedencias de Autoridades en el Estado o que se estudie una propuesta para que en el currículo escolar se incluya una disciplina como el protocolo social.

Además, este año, ha sido importante el papel de las delegaciones quela AEPva abriendo por todo el territorio-Andalucía, Galicia, Canarias Valencia y pronto Murcia-, expandiendo su actividad y acercando su actuación a los socios o el respaldo que da a otras asociaciones profesionales. Actúa como garante de que nuestra profesión se pueda ejercer sin distorsiones y que cuando se convoque una plaza de protocolo, se exige que sea cubierta por profesionales capacitados.

Todo esto hace quela Asociación  Españolade Protocolo sea una entidad viva.

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