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Esperpento en San Jerónimo

Espectáculo valleinclanesco. Sesión con tintes esperpénticos. Luces de Bohemia en la Carrera de San Jerónimo. La sesión constitutiva de la XIII legislatura democrática ha puesto de manifiesto el estado de salud de nuestra clase política. Y nunca mejor aplicado este adjetivo. Hubo broncas, pataleos, velados abucheos, gestos impropios de unos representantes del pueblo que van a tomar posesión de sus escaños en los que se pueden sentar porque ese mismo pueblo les ha llevado hasta esta “sacro” cámara legislativa.
Y viene a colación la alusión a este insigne autor gallego porque para más inri, como si él mismo quisiera ser testigo de esta poco ordinaria reunión de “próceres señorías”, el destino, siempre caprichoso, quiso que la primera presidencia, la de la llamada Mesa de Edad, recayese en un diputado socialista, médico para más datos, llamado Agustín Javier Zamarrón y cuyo aspecto físico era un “calco” del autor de “Luces de Bohemia”. Tal cual. Y además, sus breves intervenciones parecían más de un literato que de un político de bancada.
Y es que ya lo decía Ramón María de Valle Inclán “El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada” y luego añade “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. E incluso en esa misma obra, uno de sus personajes afirmaba que “En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo”. Conviene recordar que el esperpento es una concepción literaria creada por dicho autor hacia 1920, en la que se deforma la realidad acentuando sus rasgos grotescos.
Pues todo esto, es una consecuencia de las escenas protagonizadas en la “ceremonia”-que de hecho lo es, pero en este caso obviamente desvirtuada en las formas- de toma de posesión y donde cada diputado sólo tenía que responder a la reglamentaria pregunta de “Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo… con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución, como norma fundamental del Estado?”. Y claro, menos los constitucionalistas, los demás optaron por contestar invocando expresiones nada adecuadas y claro, “por imperativo legal” u otras lindezas como “por la libertad de los presos, por el retorno de los exiliados o por la República catalana” o “desde el compromiso republicano, como preso político” o incluso “hasta establecer la república vasca” o el de un diputado ecologista que lo hizo “por todo el Planeta”…
Lo dicho, paisaje grotesco. Y es que ya lo decía Valle Inclán, el auténtico, no el sosia que ocupó interinamente la presidencia de la Cámara: “¡El mundo es una controversia!… ¡Un esperpento!

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Una práctica institucional no regulada

Cada vez que se declara un luto oficial, ocurre lo mismo: confusión en cuanto a interpretación de cómo cumplirlo. Le corresponde a las instituciones del Estado, empezando por la más alta instancia que representa el Gobierno de la nación, la resolución de declararlo mediante la oportuna disposición y que, en el caso del propio Estado, es a través de un real decreto. Para que tenga carácter oficial la declaración de dicho luto, es necesario que el Gobierno lo haga mediante su publicación en el Boletín Oficial del Estado.
Hasta aquí todo parece obvio. Pero lo que no lo es tanto es la forma de interpretar la ejecución de esta determinación, dado que la misma carece de una regulación específica que defina cómo debe asumirse tal declaración y que por costumbre general, se manifiesta a través de las banderas oficiales. Y aquí surgen las confusiones, como en otra ocasión también ya habíamos comentado. Y volvió a repetirse con motivo del fallecimiento del ex secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. El Gobierno aprobó un RD cuyo texto rezaba “Se declara luto oficial desde las 20 horas del día 10 de mayo hasta las 24 horas del día 11 de mayo, durante el cual la Bandera Nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada”. Pero no todas las instituciones cumplieron lo decretado. ¿Síndrome del fin de semana?. O lo que es lo mismo, que haya un funcionario responsable de guardia que se ocupe de estos menesteres…
Cuando el Gobierno acuerda tal declaración, afecta a la enseña nacional. Si se respetan los usos, las Comunidades autónomas tendrían que hacer lo propio con el luto de la bandera autonómica y los Ayuntamientos con las locales. Pero lamentablemente no funcionan así las cosas y cada cual gobierna su casa como le apetece y aquí es donde surgen las divergencias y las erróneas interpretaciones. Pero como hemos dicho antes, la cuestión es que no está reglamentada tal declaración.
La costumbre establece que se deje a media asta la bandera objeto de dicha declaración oficial de luto y las demás o bien se retiran o se recogen sobre sí mismas. Y en cuanto al crespón, hay que recordar que únicamente debe colocarse en las enseñas de interior. Pero también sobre esto hemos visto de todo, como por ejemplo que en cierta ocasión el Gobierno decretó un “luto nacional” y en vez de insertar la disposición en la gaceta oficial, lo hizo mediante el envío de una nota por parte de la Secretaría General de Presidencia…

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El debate

Así. Con artículo incluido. Las recientes comparecencias públicas consecutivas en dos cadenas de televisión de los cuatro candidatos de las formaciones políticas con más representación a presidir el próximo Gobierno de España han suscitado una gran expectación. Aunque ésta, más que por el interés en saber qué iban a decir, ha sido por el “morbo” que conlleva este tipo de debates.
No vamos a entrar en analizar los discursos y argumentos políticos que se esgrimieron, pues ya se sabe que estos espacios se convierten en unos idóneos escaparates donde cada cual vende su mercancía, exaltando y resaltando sus virtudes y calidades. Pues de eso se trata, de vender. Y todo buen vendedor sabe que la imagen que tiene que ofrecer de dar al público es algo fundamental. Una imagen limpia y aseada. Cuasi inmaculada, rezumando una pureza estética cuyo fin es agradar al potencial comprador de su producto. Tal cual.
Pues bien, en el caso de estos “debates”, en su “sensu stricto” como tal controversia-discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas-, sus participantes o contendientes son estudiados con lupa por parte de expertos que traducen su lenguaje postural, verbal y obviamente, de estética. Y aunque es probable que la interpretación de sus expresiones a través de las manos-la kinesia o kinésica es la ciencia que estudia todo lo relacionado con el lenguaje corporal, algo esencial para entender el significado de la comunicación no verbal- no tenga un alto grado de comprensibilidad entre el espectador común, éste, si asimilar mejor la indumentaria que se exhibe.
Y eso ha sucedido con los cuatro aspirantes. Tres de ellos fieles a su estilo personal en cuanto a vestir con “elegancia”-traje y corbata-, y el cuarto, también en consonancia con su filosofía en lo que atañe a cómo entiende él esto de vestirse para la ocasión. Concretando, los candidatos del PSOE, PP y Ciudadanos vistieron acordes a sus gustos y preferencias en lo que respecta al tipo de ropa que suelen ponerse habitualmente, eso si, cada uno de ellos vistiendo diseños y colores habituales en su ropero. Y el líder de Podemos-bueno, ahora Unidas Podemos, por eso de actualizar denominaciones-, en el primer debate fue en mangas de camisa y en el segundo vistió un suéter “con mensaje”. Lució en este debate un jersey de color negro de la marca 198 UnoNueveOcho, firma vinculada a la mercadotecnia de izquierdas y republicana.
Pero ya sabemos que para este político, su indumentaria personal forma parte de su “imagen de marca” en consonancia con su ideario que cuando quiere es de izquierdas y cuando no, pues ya saben, se mimetiza con el medio ambiente y disfruta de sus ventajas.

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Flema británica

Cuando se expresa “flema británica” se viene a decir que es la capacidad del inglés para permanecer impasible ante las situaciones más diversas. Pues bien, una persona que está haciendo gala extrema de esta actitud es el Príncipe Carlos de Inglaterra y quien recientemente celebró sus 50 años como tal-que ya son años, medio siglo para más enjundia- y con acto de exaltación incluido y que además organizó su madre. Cinco décadas ostentando este título como heredero de la Corona británica y en un prolongado compás de espera, pues su madre, la actual Reina Isabel II-93 años- sigue llevando cetro y corona y la última decisión “de Estado” que ha tomado ha sido “dejar de conducir”, coches claro, que no su Reino.
Y es que todo lo que atañe a la Casa Windsor indefectiblemente tenemos que tratarlo con meticulosidad porque nada tiene que ver con el resto de las Casas Reales europeas, dado que está cimentada en una tradición férrea que respeta el ceremonial tal como se instauró. Y es por eso que cada vez que un Jefe de Estado tiene que realizar una visita oficial al Reino Unido y es recibido por la soberana, tiene que cuidar al detalle todos sus movimientos y conocer cómo funciona la realeza británica y evitar situaciones que pueden acabar recogidas en los medios, como por ejemplo cuando Michelle Obama “tuvo la osadía” de tocar la egregia figura de la Reina más longeva del planeta o la cara con que se quedó su marido cuando iba a hacer el brindis en la cena oficial en el palacio de Buckingham y empezó a sonar el himno nacional y no sabía qué hacer con la copa…
Pero volviendo al eterno príncipe Carlos, empiezan a surgir apuestas respecto a algún día llegará a ser Rey, teniendo en cuenta que su madre es incombustible y, como suele decirse, “inasequible al desaliento” y parece que aún tiene cuerda para pasearse por aquí y por allá exhibiendo su amplio fondo de armario de bolsos, que además parece que se han convertido en un clásico referente social-y hasta puede que funcione como una “influencers” en esta moda-. Y menos mal que las esposas de sus nietos, Kate y Megan, están poniendo una nota de glamour en esta rancia realeza y con lo que contribuyen a ponerla en el siglo vigente.
En esto de relevos en la Casa, es obvio que la corona británica no es la nuestra, donde el Rey Juan Carlos entendió que había llegado el momento de renunciar y pasarle el testigo a su hijo, Felipe VI. Una transición natural en cualquier momento. El relevo debe producirse sin estridencias y para que quien asuma la nueva función, lo haga en plenitud de condiciones y no ya en edad de jubilación como le sucede Carlos de Inglaterra y quien se ha convertido en el príncipe que más años ha sido heredero de la corona de la historia británica y el que más años ha ostentado el título de príncipe de Gales, desde1958 y será el monarca de más edad en ser coronado, cuando llegue el momento, claro.

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Castigar por educar

La Audiencia de Pontevedra ha condenado a dos meses de cárcel a una madre por darle una bofetada a su hijo, que no quería ducharse. La progenitora no podrá acercarse al niño de diez años a menos de 200 metros y durante seis meses. En la sentencia se mantiene esa madre había cometido un “delito de maltrato en el ámbito de la violencia doméstica”. Y menos mal que al carecer de antecedentes la pena de prisión será sustituida por seis meses de trabajos en beneficio de la comunidad. La defensa de la madre argumentó que la acción siempre tuvo lugar al amparo del derecho de corrección.
Hasta aquí la noticia tal cual se publicó. Ahora viene la interpretación, pero no la que hace el juez (“la reprensión ante una eventual desobediencia de la menor nunca puede justificar el uso de la violencia que ejerció, ni admite, bajo ninguna óptica, considerar esa actuación orientada a su beneficio”), sino la aplicación del sentido común. Y porque además, no es la primera ocasión en que se producen este tipo de noticias.
Ejemplos. Un juzgado de Jaén condena a un mes y medio de cárcel un hombre de 41 años por propinar una bofetada a su hijo cuando éste tenía 14 años-si bien en este caso fue a instancias de una denuncia de la madre-El Juzgado de lo Penal nº 1 de Almería condena a un padre a siete meses de prisión por un delito de malos tratos, por darle unas bofetadas a su hija de 15 años “por no acatar la indicación de carácter educativo que le daba”. Además le prohíbe acercarse a la menor a menos de cien metros durante más de un año-en aquel momento se daba la circunstancia de que el padre tenía la custodia de la joven. Para el juez, el acusado “se había extralimitado y actuó violentamente en su derecho de corrección”. Otro padre de Zaragoza el fiscal le pedía un año de prisión por haberle propinado a su hija de 16 años una bofetada, al reaccionar ésta de malos modos cuando su progenitor se negó a asumir el pago de la reparación de su móvil. Y podíamos seguir enumerando. Todos más o menos parecidos.
La cuestión es que hoy en día para educar a los hijos hay que tener a mano el Código Penal para saber a qué hay que atenerse en cada circunstancia.
Dice el papa Francisco que “el papel de los padres es insustituible-añade, solo ellos pueden compensar algunos errores. Sin embargo, a veces se encuentran paralizados por miedo a equivocarse, ante la complejidad de la vida actual y las nuevas exigencias de sus hijos”.
Ejercer la patria potestad implica educar a los hijos para que asuman en todo momento un comportamiento adecuado y ello conlleva muchas veces corregir sus actitudes. Pero ahora mismo, cualquier corrección sólo puede hacerse con palabras. Lo del coscorrón queda desterrado, a no ser que quien lo propine acabe entre rejas como cualquier delincuente.

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Descortesía institucional

Por cortesía institucional, se entiende en términos protocolarios y lo mismo que en la vida social, como un acto de demostración de atención y respeto hacia otra persona. Y si extrapolamos el concepto al ámbito político, entonces ya hay que terciar con la cortesía diplomática. Esto quiere decir que dentro de un marco institucional, al margen de discrepancias ideológicas entre quienes conforman el entramado de representación pública, siempre debe y tienen que prevalecer las buenas formas como fórmula de cortesía.
Nuestro comentario de hoy está relacionado con dos recientes acciones públicas donde se ha constatado una muestra no de cortesía, sino de cortesía institucional, que incluso en un caso supuso una vulneración de la praxis protocolaria. Uno aconteció en Barcelona y otro en Madrid. Uno en un recinto ferial y otro en el Palacio del Congreso de los Diputados.
El primero de ellos tuvo lugar con motivo de la GSMA Mobile World Congress 2019 y que inauguró Felipe VI. Pues bien, tal como se difundió en medios de comunicación, el presidente de la Generalitat-cuando está y se le espera-, Joaquín Torra(Quim para correligionarios y afines a la causa), evitó aparecer en la llamada “foto de familia oficial”, argumentando que “esa foto no estaba prevista”. Y también obvió el movimiento protocolario de saludar a monarca a su llegada a la feria, y que habitualmente es recibido por el titular del gobierno autonómico y la alcaldesa, que asimismo estaba ausente-similar a lo que pasó en el saludo a su llegada la noche anterior a la cena oficial del evento-. Digamos que limitaron su presencia a aquellos momentos donde entendían que tenían que estar como, por cierto, fue en esa misma cena, donde compartieron mesa con el soberano.
Y el segundo fue más sonado. Bueno, menor dicho, menos sonado, porque si algo se echó en falta han sido precisamente aplausos. Nos referimos a la visita de Estado del presidente de Perú, quien en su discurso en el Congreso de los Diputados, con todos los honores como tal Jefe de Estado, cuando se refirió a la situación que estaba atravesando Venezuela y apeló al apoyo para derrocar a su actual mandatario, sólo prorrumpieron en aplausos las bancadas del PP y Ciudadanos y todos los demás diputados, permanecieron estoicos, pero lo que más llamó la atención fue que el grupo socialista con todo su gobierno con Pedro Sánchez a la cabeza, no hubieran secundado esas ovaciones y eso a pesar de que a algún ministro parece que se le escapó el amago de juntar las manos, pero se quedó en eso, en un amago.
Sin entrar en disquisiciones ideológicas, esta actitud del Ejecutivo ha sido una descortesía, cuando además hace días que había respaldado la figura de Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela. La imagen resultó estridente. Un poco de cortesía no hubiese roído los cimientos seudopopulistas que a veces parece esgrimir este Gobierno.

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Convivencia y democracia

No es la primera vez que nuestro monarca, Felipe VI aprovecha una comparecencia pública para dejar testimonio de la importancia que representa en una sociedad, cumplir las leyes, observar las normas y en consecuencia, vivir de forma armonizada respetando los cauces legales que contempla el sistema que regula una democracia.
Si en el pasado mensaje de Navidad su discurso estaba estructurado en torno a la palabra convivencia, recientemente, en su intervención en la sesión de clausura del “World Law Congress” aseveró que “Democracia y Estado de Derecho son, por ello, realidades inseparables, pues crean el único espacio en el que puede vivir la libertad y el único marco en que puede desarrollarse la igualdad”. Y luego añadió que “sin democracia, el Derecho no sería legítimo; pero sin Derecho la democracia no sería ni real ni efectiva” subrayando que sin el respeto a las leyes “no existe ni convivencia ni democracia, sino inseguridad, arbitrariedad y, en definitiva, quiebra de los principios morales y cívicos de la sociedad”.
Y abundó nuestro rey “frente al totalitarismo, la tiranía y la demagogia, que tanto mal han hecho al mundo en el pasado, hay que proclamar y defender la legitimidad del pluralismo político, social, territorial, religioso o cultural, y fomentar la convivencia y la tolerancia. Convivencia y tolerancia que únicamente pueden darse en el marco de un consenso básico alrededor de unos valores y unos principios comunes”.
De eso se trata. De compartir un espacio común respetando sus normas, valores y principios de forma que se evite esa quiebra moral y cívica de la sociedad. En el aludido mensaje navideño, sostenía que la convivencia se basa en “la consideración y en el respeto a las personas, a las ideas y a los derechos de los demás”. Y una convivencia en la que “la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni del enfrentamiento, “sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y las dificultades”.
Es importante que el Jefe del Estado de vez en cuando se asome a una palestra pública para impartir esas lecciones de democracia y que implica asumir la peculiaridad de todos los individuos que conforman el mapa social de un país y en consecuencia, respetarnos mutuamente. Esas son las bases que soportan el devenir en armonía en cualquier sociedad. “Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”, afirmaba el filósofo Jean Jacques Rousseau y Cicerón sostenía que hay que tratar a nuestros congéneres con moderación y cortesía. Pues apliquemos estos consejos y haremos una sociedad mejor.

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