Artículos, Educación, Formación

Educar, arte y aventura

Este es el título de la carta pastoral del arzobispo de Toledo, Braulio López Plaza, quien empieza señalando que “a menudo confundimos la educación con la enseñanza. Se enseña algo, mientras que se educa a alguien” y añade “la enseñanza inculca materias, mientras que la educación hace madurar a las personas”. Es una aseveración que compartimos plenamente y de lo que hemos hablado reiteradamente.
Y por supuesto, enseñar no es adoctrinar. Reconoce el arzobispo que sería muy importante que los partidos políticos renunciaran a imponer su ideología en este ámbito, precisando que “la falta de conciencia de una sociedad, débil y poco apoyada, es lo que está dando espacio a un estatalismo creciente y que se está instalando en nuestra sociedad”.
A este respecto, también se ha pronunciado el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, quien en una conferencia pública afirmó que existe un excesivo intervencionismo de los Gobiernos en la educación-la reglada-, habiendo muchas leyes contrapuestas, lo que supone una falta de respeto al protagonismo que deberían tener las familias en la escuela. “Vivimos una crisis educativa-añade-¿Acaso no se está confundiendo la tolerancia con el todo vale?. Y subraya que “el Estado debe estar al servicio de las familias en su libertad de elección, no coartarla ni pretender ejercer de papá y de mamá. La familia educa mucho mejor que el Estado”.
Y otra opinión a propósito de este mismo tema es la vertida por el obispo de Bilbao, Mario Iceta, quien sostiene que “en la educación es donde se juega verdaderamente nuestra convivencia”, matizando que “los niños serán educados según las convicciones de sus padres”.
Como comprobamos, el tema de la enseñanza está hoy más que nunca a flor de piel, pues se trata de defender un sistema que jamás debe ser adulterado por ningún político, como vemos está sucediendo en algunas Comunidades autónomas. Esto, como se dijo, es puro y duro adoctrinamiento.
Y si a los hijos se les instruye bajo un prisma ideológico sectario y si por encima en casa no reciben una correcta educación, entonces, el futuro de éstos estará sometido al socaire de tales circunstancias, pero luego no nos preguntemos por qué hay crisis de valores.

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Artículos, Educación, Urbanidad

Respeto en las aulas

El Defensor del Profesor del sindicato docente ANPE ha afirmado que en el último curso escolar 2016-17 habían aumentado un 15% los casos de acoso y violencia contra los profesores y maestros españoles, -concretamente 300 más-, respecto al curso anterior, tal como se recoge en el duodécimo informe presentado. Revela que han cuadruplicado las agresiones físicas y amenazas de alumnos a sus profesores, que han pasado del 3 al 12 por ciento.
Ciertamente, los datos son más que preocupantes y ponen de manifiesto que algo falla en el sistema educativo y que no se ciñe exclusivamente a los contenidos lectivos o académicos. Se resienten los cimientos de la formación humanística o lo que es lo mismo, la esencia de los principios de una buena educación, que no enseñanza. De hecho, hay otro dato revelador en este informe: la violencia contra los profesores no es una cuestión de Secundaria, sino que se da con la misma frecuencia en los centros de Primaria.
El papel de los progenitores es fundamental a la hora de incardinar una buena educación en sus hijos, y es que como ha indicado un portavoz de dicho sindicato “el acoso, agresiones y amenazas de alumnos de Primaria y Secundaria a profesores se debe también al ejemplo de sus padres” y subraya que “un padre que agrede o amenaza no es una buena referencia”, añadiendo que existe un componente familiar importante”. Además, también se ha producido un aumento en las denuncias a profesores del 18 al 19 por ciento.
Ante estos hechos, nos preguntamos si son efectivas las leyes y decretos que pretenden regular estos comportamientos como la Ley 4/2011, de 30 de junio, de convivencia y participación de la comunidad educativa de la Xunta y que entre sus fines establece “la garantía de un ambiente educativo de respeto mutuo que haga posible el cumplimiento de los fines de la educación” y habla de “corresponsabilidad de las madres y padres o de las tutoras o tutores en el mantenimiento de la convivencia en los centros docentes, como uno de los principales deberes que les corresponden en relación con la educación de sus hijos” para “avanzar en el respeto entre todos los miembros de la comunidad educativa y en la mejora de la convivencia escolar”.
Qué atávicos quedan aquellos manuales de urbanidad que como obligaciones del niño figuraban “saludar cariñosamente al señor maestro” a quien debe respetar obedecer.

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Artículos, Educación, parlamentos, protocolo

Modales señoriales

Hacía tiempo que en la Cámara Baja o también conocida como Congreso de los Diputados, no se registraba una escena estrambótica, esperpéntica y fuera de lugar protagonizada por alguna de nuestras ilustres señorías- que no señoríos, y lo de ilustres le sobra a más de uno o una, que se dice ahora-.
Recordarán que hace unas semanas una parlamentaria del PDeCAT le propinó un corte de mangas al diputado de Ciudadanos, Toni Cantó, cuando este desde la tribuna de oradores censuraba a los representantes independentistas catalanes porque se ausentaban del hemiciclo, en referencia a que estaban respaldando la huelga general promovida por la Generalitat en Cataluña, renunciando a sus obligaciones como representantes públicos.
Sin embargo, quien se lleva el premio grande en esto de no respetar el llamado “decoro de la Cámara”, es el diputado de ERC Gabriel Rufián quien en su más reciente actuación tuvo la ocurrencia de sacar unas esposas durante el debate plenario de la sesión de control al Gobierno y cuando dirigiéndose al ministro del Interior le recriminaba al Gobierno su actitud frente a los “presos de la Generalitat” y terminó exclamando: “ojalá Mariano Rajoy acabe llevando unas de éstas algún día”. Recordarán que semanas antes se presentó con una impresora para ironizar sobre los registros policiales en Catalunya previos referéndum que convocaba la Generalitat.
Ante esta actitud reiterativa, la presidenta del Congreso, Ana Pastor se reunió con el “interfeuto”-con permiso de la RAE- para llamarle al orden y reprender su reiterada falta de respeto a todos los representantes camerales. La propia titular del Congreso ha llegado a decir “señorías, esto no es un circo, con todo el respeto al circo”. Con toda la razón. La Cámara baja es el máximo foro del poder de donde emanan nuestras leyes y los diputados están obligados a actuar correctamente y no convertirla, como ya hemos dicho en alguna ocasión, en un escaparate.
Ana Pastor quiere conducir a su grey y Rufián parece empeñado en comportarse haciendo honor(o más bien deshonor) a su apellido: “persona perversa”. En cualquier caso, está lejos de exhibir modales señoriales.

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