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Deporte, sólo es deporte

Hubo un entrenador de fútbol, Vujadin Boskov, quien acaba de fallecer en las últimas horas, que pronunció una frase que se hizo célebre y enseguida fue mimetizada por todo aficionado al balompié. Estamos hablando que esa aseveración que dijo en 1979 en Zaragoza, a donde había llegado para entrenar al equipo: “Fútbol es fútbol, y gol es gol”. Obviamente, la pronunció con su típico acento yugoslavo, que también se hizo peculiar.
Pues parafraseando a este técnico balcánico, y recuperando la escena del palco de autoridades de la final de la copa del Rey en Valencia, hay que reivindicar que “deporte es deporte” y que traduciendo al lenguaje social, las actividades deportivas deben ser protagonizadas por profesionales de este espectro y que extrapolado al mencionado espacio protocolario de Mestalla, había demasiados políticos sentados y que prevalecieron sobre otros invitados del ámbito puramente deportivo.
Totalmente de acuerdo con el comentario de nuestro compañero Carlos Fuente en cuanto a la composición de ese palco. Y al margen de proponer otras alternativas, que es evidente que siempre las hay, en lo que atañe a la distribución de ese espacio, resulta obvio afirmar que en este tipo de espectáculos, debe primar la coherencia y ésta nos dice que tiene que haber una presencia equilibrada de invitados políticos y representantes del deporte, y sobretodo, prevaleciendo siempre estos últimos, dadas las singularidades del propio evento. Después, en la foto, sólo aparece la imagen de autoridades políticas y apenas de los otros directivos.
Pero también es cierto que somos plenamente conscientes que dada la envergadura del propio espectáculo, con la presencia de las cámaras de televisión, el político sabe de las posibilidades que tiene para salir en el medio, de ahí que todos quieran estar en el meollo que no es otro que ese magnífico escaparate que es un palco en una final deportiva de relieve. Después hay otras muchas celebraciones deportivas, de menor repercusión, en las que ni aparecen, a pesar de que se les invita y es posible incluso que en ellas su presencia estuviera mucho mas justificada, pero si no hay despliegue mediático por medio…la cosa tiene otra dimensión.
Pero si además de los representantes institucionales que suelen comparecer en este tipo de finales deportivas- presidentes de Autonomías, alcaldes, ministro del ramo- por encima aparecen agregados, como pasó en Valencia, entonces el listado de VIP´S se dispara y los profesionales del protocolo tienen que enjugar sus lágrimas de desesperación y asumir consignas de los jefes, generalmente también políticos, que les dicen aquello de “hay que sentarlos”.
Y ya no queremos hablar de esa deplorable imagen que hemos visto con el capitán del equipo ganador alzando la copa subido a la balaustrada del palco, haciendo equilibrios y mientras el monarca le sostenía una pierna… Ciertamente, la magnitud de este tipo de eventos obliga a buscar otras alternativas que hagan mas lucida la ceremonia y ya no es cuestión de presupuestos, sino de imaginación.

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La unión hace la fuerza

Cuantas veces hemos escuchado esta manida frase. Y qué razón encierra. Más que una frase, es un axioma que resume toda una filosofía. Pues bien, esa es la idea con la que nacerá la Federación de Profesionales de Protocolo y Organización de Eventos cuya comisión gestora ya está creada y cuya acta de constitución, como se ha informado, se firmó coincidiendo con el II Congreso Universitario de Comunicación y Eventos.
Su propósito no es otro que aglutinar a todas las asociaciones que lo deseen y entre sus metas figuran llevar a cabo acciones comunes y la apuesta por la creación de un carnet profesional en el campo del protocolo y la organización de eventos. Dicha gestora tendrá como misión supervisar la integración a la Federación de los diferentes colectivos que agrupan en la actualidad a los profesionales del sector, eso sí, respetando siempre la identidad de cada uno.
Esa apuesta inicial está apoyada por la Asociación Española de Protocolo, la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, la Asociación Catalana de Protocolo y Relaciones Institucionales y la Asociación de Protocolo y Asesores de Comunicación de las Islas Baleares.
No cabe duda que para nuestro sector se trata de una gran noticia, pues ahora mismo lo que más necesitamos es eso precisamente, unión. Tenemos que consolidarnos como un colectivo profesional fuerte, como tantas veces hemos venido comentando y más ahora que tenemos la formación reconocida por el grado universitario. Y porque si conseguimos crear una organización profesional numerosa, tendremos mucha más presencia ante la Administración. Nuestra voz ya no sólo se oirá, sino que además, se nos escuchará. Nos prestarán más atención y atenderán nuestras reivindicaciones profesionales y donde una muy importante es lograr legitimar la profesión.
Los que nos dedicamos al ámbito del protocolo y la organización de eventos, tanto a nivel público como privado, somos plenamente conscientes de las dificultades con que nos encontramos muchas veces cuando realizamos nuestro trabajo y porque siempre hay alguien que nos minusvalora, que nos quita crédito y cuestiona lo que hacemos y eso ocurre porque aún no hemos logrado, como mas arriba indicamos, consolidar nuestra profesión de la misma manera que si lo están otras.
La Federación es un primer gran paso. Luego llegará la validación profesional con el carnet y a su tiempo el Colegio Profesional. Todos juntos, lograremos estos y otros objetivos.

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Rizar el rizo

A veces hay noticias que aunque pasan desapercibidas, porque a priori dan la impresión de ser meramente anecdóticas, en cambio, tienen su calado social y por eso es preciso ponerlas en su sitio.
Nos estamos refiriendo a la placa que se ha instalado en el Ayuntamiento de Sant Sadurní d’Anoia y que reza: «En este ayuntamiento se iza la bandera española por imperativo legal». La explicación que ha dado la presidenta local de CDC y portavoz de CiU en el Ayuntamiento, María Rosell es que no van a permitir que les impongan “símbolos que no consideramos nuestros», y por ello apoyaron la moción presentada en dicho consistorio por ERC y que rechazaron socialistas y populares.
Pero por eso de rizar de rizo, la propia Generalitat critica a la Delegación del Gobierno en esa Autonomía, sólo porque ésta ha ejercido sus funciones, como es obligar al cumplimiento de la ley y en ese caso concreto, lo relacionado con el uso de la bandera tal como recoge la Ley 39/81 de 28 de octubre y que como hemos explicado reiteradamente, obliga a la exhibición de la bandera de España en cualquier organismo público del territorio español, o sea, del Estado y que sepamos, Cataluña forma parte del Estado. Pero es que el Gobierno catalán afirma que «hay una persecución constante por parte de la Delegación del Gobierno a los ayuntamientos y a sus acuerdos de plenos sobre los símbolos». Y por cierto, ese incumplimiento empieza por la propia Generalitat, pues estamos cansados de contemplar como la única enseña que exhiben es la autonómica.
No se puede vivir en una sociedad donde quienes tienen la obligación de cumplir las normas, las transgreden constantemente y encima, se jactan de ello. Lo hemos dicho por activa y por pasiva: los representantes de las instituciones públicas, esos mismos que tantos quebraderos de cabeza suelen causar a los profesionales del mundo del protocolo y los eventos, sobretodo cuando discrepan con lo que hacemos, tienen que comportarse de acuerdo con unos principios éticos, de los que tanto se habla de un tiempo a esta parte, y eso empieza por respetar todas las normas de ese Estado de derecho que precisamente les permite estar donde están.
Y en el caso concreto de la exhibición de la bandera, está claro. Se pone porque así lo dicta una Ley, de esas que se promulgan en las cámaras legislativas donde están quienes luego no la cumplen.

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A VUELTAS CON LA REFORMA DE LA ADMINISTRACIÓN

Recientemente, se celebraba en Ourense la Conferencia de Presidentes de las Diputaciones Provinciales, a instancias de la institución de esta provincia, y con el objetivo de debatir sobre el futuro de las mismas y uno de sus acuerdos fue reivindicar el papel de la provincia “como verdadero ámbito para la prestación de servicios municipales” y se puso de relieve la necesidad de redefinir la estructura político-institucional de estos organismos. Resumiendo, ratificar su gestión y por lo tanto la importancia de su existencia dentro de un nuevo marco competencial y de racionalización y de financiación.
Y recientemente, en el Parlamento de Galicia, el Bloque Nacionalista Galego presentaba una propuesta solicitando la supresión de la estructura periférica del Estado (Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno, del Senado, de las Diputaciones y de aquellos ministerios cuyas competencias estén en manos de las comunidades autónomas. Partido Popular y PSOE rechazaron dicha iniciativa.
Como vemos, el debate de la reforma de la Administración subsiste en la sociedad y al ritmo que vamos, tampoco es que se vislumbre nada nuevo y de momento, seguiremos sentando en los actos públicos a presidentes de las Diputaciones, subdelegados del Gobierno y senadores, y ya sin entrar en cuestiones relacionadas con sus respectivas precedencias que todos los profesionales sabemos que es otra gran reforma que también está pendiente pero que tampoco parece que nadie vaya a hacer nada al respecto.
Más o menos es lo que sucede con esas otras iniciativas relacionadas con los parlamentos autonómicos, en cuanto a reducir el número de escaños-como ya hizo Castilla y la Mancha y ahora quiere hacer Galicia, donde, por cierto, PSOE y BNG se oponen a esta reforma-.
Sería bueno emular la decisión que se acaba de tomar en Italia, con la supresión de la estructura provincial y además, el primer ministro, había también anunciado en su momento que está dispuesto a hacer lo propio con el Senado.
En cualquier caso, la configuración del mapa institucional de momento es cuestión de decisiones políticas y objeto de debate habitual en círculos y tertulias. El día que se lleve a cabo, entonces, nos afectará a los profesionales del protocolo, porque tendremos que habituarnos a una nueva escenología de precedencias, pero para ello, como hemos dicho, es necesaria otra reforma, la del ROGPE.

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Banderas, siempre lo mismo

Totalmente de acuerdo con la opinión de Carlos Fuente vertida en su blog. Con lo fácil que es interpretar las cosas, cuando éstas además están perfectamente explicadas y normativizadas. Lo que ocurre es que de un tiempo a esta parte, se están produciendo demasiados errores de interpretación del protocolo y precisamente en altas instancias, donde eso es una cuestión de sota, caballo y rey.
Ya hemos comentado en otra ocasión que las innovaciones, las modas y los inventos, éstos, sólo con gaseosa. Y en el lenguaje protocolario relativo al uso de la enseña, está todo inventado. A veces la modernidad en el uso se convierte en un fallo garrafal. Y es que no resulta tan complicado colocar unas banderas en su orden, perfectamente tipificado en la Ley 39/81 de 28 de octubre.
Con motivo del fallecimiento del ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, ya se ha comentado la comparecencia del monarca pronunciando su mensaje de condolencia y donde aparecían invertida la posición de las enseñas de España y de Europa. Lo que nos recordó la escena del mensaje de Navidad que también suscitó perplejidad.
Pero es que unas horas antes del fatal desenlace, cuando Adolfo Suárez Illana compareció ante los medios de comunicación en la sede de la clínica donde estaba hospitalizado su padre, en una esquina del espacio estaban las banderas de la Comunidad de Madrid, España y Europa, pero incorrectamente colocadas. No tiene quizás la importancia que implica hacerlo en un organismo público, pero revela que en esto del lenguaje de las banderas, existe mucho desconocimiento. Con lo fácil que es consultar a un experto; o lo que es mejor, “contar” con tal experto trabajando en esa entidad.
Y algo parecido sucedió, sucede y seguirá sucediendo con la forma de entender el luto en las banderas. Al tratarse de un ex presidente del Gobierno se le conceden honores de Estado y así se acuerdan tres días de luto oficial, mediante el Real Decreto 208/2014, de 23 de marzo, “desde las 00 horas del día 24 hasta las 24 horas del día 26 de marzo y durante los cuales la Bandera Nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos y buques de la Armada”.
Aunque así no lo entendió, por ejemplo, el ayuntamiento de San Sebastián, gobernado por BILDU, cuyo alcalde consideró que “no era necesario” colocar la bandera a media asta. Eso a pesar del citado RD del Gobierno que, como tal disposición, es de obligado cumplimiento por parte de todas las instituciones del Estado, y un Ayuntamiento, lo es.
Y decimos que no existe conocimiento no sólo del citado lenguaje protocolario de las banderas, sino de cómo interpretar el luto en las mismas. Es cierto que no se cuenta ahora mismo con una normativa o una regulación al respecto, pero el sentido común y la práctica protocolaria sustentada en usos, tradiciones y costumbres, tiene que dar unas pautas de actuación. Y esto es lo que sucede con la colocación del crespón o lazo negro en señal de duelo(por favor, que sea eso, un crespón y no cualquier cosa que como dice nuestro compañero Carlos Fuente, se asemeja a un profiláctico o “condón vexilológico”- y que únicamente se hace con las enseñas de interior-aunque aquí existen, como siempre, formas de entender donde ponerlo, pues se está haciendo de indiscriminadamente sobre a lanza del mástil en la parte superior o sobre la parte central de la bandera, donde aparece el escudo-. Pero jamás debe colocarse en las banderas exteriores que ya están a media asta en señal de duelo, como se hizo, por ejemplo, en la Diputación de Ourense y a buen seguro que en otras muchas instituciones.
Como decimos, todo esto, lo de los errores, se subsana contando con profesionales que estén al frente de esos gabinetes o departamentos y que saben perfectamente cuál es su función, porque para eso están preparados y formados.
Una vez más, abanderamos nuestra publica reclamación para que estas cuestiones del protocolo, se confíen a expertos cualificados, para lo cual es necesario crear empleos y plazas, tanto en el ámbito público como privado, que posibiliten su trabajo.

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