Artículos, Comunicación

El periodista y el profesional del protocolo

Están irremisiblemente condenados a cohabitar en el mismo espacio. A compartir la misma escena, aunque cada uno desarrollando su trabajo, perfectamente definido “a priori”. Estamos hablando de dos profesionales, el de la comunicación y el de la organización de eventos y protocolo.

Hemos comentado en otras ocasiones que el periodista tiene una misión específica en un gabinete de comunicación, y el experto en protocolo, tiene otra. Sus trabajos son paralelos y en un momento determinado, confluyen. Lo que no se puede admitir es que un departamento de esos llamados eufemísticamente “Comunicación, Relaciones Institucionales o Externas o Públicas y Protocolo”, sea dirigido exclusivamente  por un profesional de la información y sin que haya en el mismo ningún experto en Protocolo. Lamentablemente, esto que contamos se verifica en algunas instituciones y entidades.

Traemos a colación este comentario, porque en las pasada Jornada de Trabajo Profesional que organizó la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, en el coloquio, salió precisamente este debate, muestra de la preocupación que existe en el colectivo a propósito de esta cuestión. Pero además se habló de cuando en un evento coincide el profesional de protocolo que organiza el mismo y el periodista, redactor y gráfico, que está cubriendo su desarrollo. A veces, no resulta fácil congeniar el trabajo de unos y otros, porque éste se materializa en el mismo espacio.

Cualquier ceremonia conlleva una puesta en escena en la que hay ocasiones es preciso acotar unos espacios para el norma desarrollo de la misma y en los que únicamente se mueven aquellas personas que tienen que estar allí y que por lo tanto protagonizan ese acto. Eso tienen que entenderlo los profesionales gráficos, pues su presencia en ese lugar implica una agresión a la estética del mismo. Eso si, hay que acondicionar un pull de medios para que tengan una zona cuasi privilegiada para hacer su trabajo y además aportarle cuanta documentación o incluso apoyos técnicos necesiten.

Hoy más que nunca un evento tiene un importantísimo componente de comunicación, por lo que es fundamental su cobertura informativa y que se refleje en el mayor número posible de medios, de ahí la necesidad de esa convivencia, que a veces se convierte en connivencia, entre el periodista y el experto en protocolo. Y lo mismo sucede cuando ambos cohabitan en un mismo departamento como más arriba comentamos. Cada cual tiene una función distinta y perfectamente diferenciada. No tiene por qué haber invasión de competencias. Esa buena armonía, redunda en beneficio del resultado final de lo que se organice.

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Artículos

Códigos éticos

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez, ha anunciado que va a aprobar un Código Ético “que protocolice y concrete las responsabilidades que las leyes no concretan, el buen uso de los bienes públicos, la conducta de los cargos institucionales“y prohibirá o restringirá los regalos que pueda recibir y también definirá “qué es cortesía institucional”.

Señaló también que en el caso de los cargos políticos, infringir la normativa supondrá el cese. Para articularlo, se baraja la opción de un acuerdo en el Consello de la Xunta posteriormente publicado en el Diario Oficial de Galicia, para  darlo por conocido y hacerlo vinculante, o bien por articular un decreto si fuese preciso. En su anuncio, el titular del gobierno gallego también subrayó que igualmente,  las empresas tendrán que “aceptar expresamente el cumplimiento” de este código y “asumirlo previamente” para contratar   con la Administración autonómica.

Estamos impacientes por conocer qué se entiende por tal cortesía institucional, dado que es un término que se nos antoja abstracto, lo mismo, y ya lo hemos comentado en otra ocasión, que el concepto que se recoge en la Ley de Transparencia relativo a que “no aceptarán para sí regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía”, no queda muy claro en cuanto a cuantificar el valor material de ese regalo. “Y que en el caso de obsequios con una mayor relevancia institucional se procederá a su incorporación al patrimonio del Estado”, matiza esa misma disposición.

Ha que recordar que  precisamente en esta comunidad autónoma gallega, hay varios políticos imputados y que, al parecer, han recibido de algunas empresas regalos que han ido más allá de la cortesía. Por eso existe ahora mismo esa sensibilidad en este asunto.

En una línea similar, la Diputación Provincial de Ourense ha anunciado que también va a aprobar un código ético, en el que también aparece el tema de los regalos, precisando que  “ningún cargo electo o  personal al servicio de la administración provincial, podrá ofrecer, conceder, solicitar o aceptar, directa o indirectamente, regalos o dádivas, favores o compensaciones, en metálico o en especie, cualquiera que sea  su naturaleza y que puedan influir en el proceso de toma de decisiones relacionado con el desempeño de las funciones derivadas de su cargo o puesto de trabajo”.

Está bien que el estamento político empiece a delimitar el espacio por donde se mueve y que cada vez que se habla de “cortesía y atenciones protocolarias” se refiera exclusivamente a eso, al trato y correspondencia con otras personas, dentro de un comportamiento correcto.

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Artículos, Educación

Educar a los jóvenes

A la vista de las últimas noticias que hacen alusión a nuestros jóvenes, la verdad, hay que empezar a preguntarse qué es lo que está fallando en la sociedad actual.

Una primera referencia apunta a que el consumo de alcohol entre los adolescentes ha aumentado notablemente, casi nueve puntos porcentuales, en los dos últimos años, especialmente entre 14 y 15 años, según se desprende de la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Secundaria. Este dato de por sí ya es preocupante.

Y como segunda referencia, tenemos lo ocurrido en Sabadell donde una menor de 14 años agredió brutalmente a una compañera a las afueras de un centro escolar ante la pasividad de otras niñas que no hacen nada por evitarlo. Y no solamente eso, sino que mientras, otros jóvenes graban la paliza con sus teléfonos móviles. Dos días después la agresora justificaba la brutal paliza a través de su Facebook, ante los comentarios de compañeros que le recriminaban su comportamiento. En ningún momento se mostró  arrepentida y asegura que tenía motivos para hacer lo que hizo.

Y otro dato. Uno de cada cuatro escolares españoles sufre o ha sufrido acoso en las aulas,  según el  Estudio Cisneros sobre ‘Violencia y Acoso Escolar’; en los casos de graves casi un 54% de las víctimas presenta síntomas de estrés postraumático.

Decimos que esto nos tiene que inducir a una reflexión. La educación de nuestros jóvenes es responsabilidad de los padres. Los colegios tienen la función de darles una formación académica. Tantas veces que hablamos de la relevancia que implica conocer las pautas del protocolo social para saber estar y convivir en sociedad, de lo importante que es tener una buena educación. Básicamente, de ser buenos ciudadanos que se comportan correctamente. Eso no se aprende con unas clases de Educación para la Ciudadanía o Etico-Cívica. Todo eso, nace en la cuna, en el ambiente familiar.

Si los jóvenes aumentan el consumo de alcohol, es preocupante, porque todos sabemos que el alcohol no es precisamente un aliado de la mesura. Si se comportan socialmente como esa joven, eso si, ante la actitud pasiva de otros compañeros, es que hay algo que no funciona. Dar una buena educación a nuestros jóvenes es una prioridad de los padres, corrigiendo los malos comportamientos.

Por eso, no estaría de más recuperar como disciplina lectiva la materia de la educación pero concebida ésta como todo el bagaje que necesita el joven para comportarse en sociedad y ser un buen ciudadano. Una educación no sólo en valores, sino en principios éticos y en formas, una actitud de respeto que les permita esa interrelación social con los demás.

Esta si es que es una asignatura pendiente, aunque eso sí, sin obviar nunca las obligaciones y responsabilidades de los padres quienes tienen que inculcar a sus hijos la mejor educación posible.

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