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Pan y Circo

“Pan y circo” es una locución latina que describe la práctica de un gobierno que, para mantener serena a la población y solapar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento. El origen de esta frase la encontramos en la Sátira X del poeta romano Juvenal.
“Hace ya tiempo, desde que a nadie vendemos votos, se ha desembarazado este pueblo de responsabilidades. Y es que el que otorgaba antaño generalatos, insignias, legiones, todo, ahora se retrae y ansioso no pide más que dos cosas: pan y carreras de caballos”.
Es más que obvio que no estamos en aquella época de la Roma imperial donde la celebración de los Triunfos eran auténticas ceremonias de exaltación con todo aparato, pompa y boato en favor del general-o político-homenajeado. Sin embargo, a la vista de lo que está aconteciendo últimamente en nuestro entorno sociopolítico más próximo y en el que desenvolvemos nuestra convivencia cotidiana, necesariamente evocamos aquella etapa histórica en la que el Poder organizaba magnos espectáculos populares-esto es, con invitación ex profesa al pueblo- tales como combates de gladiadores, carreras de cuádrigas, luchas de fieras, representaciones teatrales, combates náuticos…
Lo que ocurre es que las prácticas están adecuadas a los nuevos tiempos. El pueblo ya no tiene que asistir al circo romano para presenciar el espectáculo. Ahora se hace a través de la televisión. Y el “pan” tampoco se reparte en el propio coliseo. Ahora se hace a través de ayudas y subvenciones. La cuestión está en que al pueblo hay que mantenerlo entretenido para que no relativice sobre la situación actual.
El mismo Gaspar Melchor de Jovellanos en 1812 impulsó la publicación de “Pan y toros”, entendida como una “oración apologética en defensa del estado floreciente de España en el reinado de Carlos IV” y difundido en la plaza de toros de Madrid.
Pero sin el ánimo de frivolizar, situaciones como las que ahora mismo estamos atravesando, el pueblo-la ciudadanía- no quiere circo, aunque eufemísticamente esto sea hoy en día el fútbol, ya autorizado, ni quiere el agasajo de un bocadillo, quiere resoluciones a sus problemas sin necesidad de acudir a una línea de subvenciones que palien una deficiencia momentánea. La calidad de vida empieza por la dignidad de la persona y que su trabajo le permita ser parte de esa sociedad en la que ahora mismo está confinado y donde sus movimientos están restringidos.
Por eso no quiere discursos ni una retahíla de mensajes basados en estrategias de marketing y mucho menos de imposturas. Quiere convivir en un estado de bienestar exento de florituras que disimulen defectos.

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Estética y marketing

Uno de los debates sociales de estos días y suscitados a causa de la incidencia de la pandemia del COVID, se refiere al luto oficial, tal como ya hemos comentado en más de una ocasión. Pero es que la acción de tal duelo no se manifiesta exclusivamente a través de la expresión plástica de las banderas poniéndolas a media asta e incorporando-sólo en las de interior- un crespón negro colgado de la moharra o lanza del propio mástil.
Otra manera de visibilizar esta expresión de luto o dolor es a través de un complemento de nuestra ropa como es la corbata y que como tal, se convierte en un elemento de comunicación fundamentalmente por medio del color o dibujos de la misma. Así, tal como establecen las pautas sociales de etiqueta, cuando se acude a un funeral, lo adecuado es que el hombre, si viste esta prenda, ésta sea en tonos oscuros, como una muestra de respeto hacia la familia del finado, por lo que no es procedente llevarla en colores vivos y no tiene por qué ser necesariamente negra, que es la apropiada para los familiares.
Pues bien, como decimos, estos días se está debatiendo a propósito de las reticencias del Gobierno de España a declarar el luto nacional-cosa que anunció su presidente «en el momento en que la mayor parte de nuestro país esté en la Fase 1 de la desescalada», aunque con tanto galimatías de fases por Comunidades Autónomas, ya no se sabe donde sitúa esa fase adecuada para tal declaración-.Y mientras no se apruebe el correspondiente decreto que lo formalice, su máximo representante-recuerden, el presidente-en sus comparecencias públicas-tanto en el Congreso de los Diputados como en sus semanales alocuciones televisivas-, rechaza vestir corbatas en esos tonos marcadamente oscuros, a lo más, esporádicamente, lo hace con colores livianos.
Mientras, los líderes representantes a las fuerzas políticas primordialmente del centro-derecha, esto es, Partido Popular, VOX o Ciudadanos o el propio monarca, visten corbatas apropiadas a una expresión de duelo, con lo que están patentizando un claro mensaje a la sociedad, pues reiteradamente están reclamando del Gobierno que apruebe tal declaración del luto oficial en el Estado y que ahora mismo es el único que falta, pues Autonomías, Ayuntamientos y Diputaciones ya han hecho o están haciendo lo propio.
Así pues, como comentamos, a través del mensaje que se proporciona con el uso de la corbata, se está combinando la estética y el marketing y su exhibición, en este caso concreto, está acorde con la manifestación oficial de un luto que está reclamando todo un país. Cuando esto suceda, observaremos la indumentaria de nuestros gobernantes y asistiremos a una metamorfosis.

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«Tiempos oscuros y falsas promesas» Por Cristina Rey Vázquez

Recluida en casa, recibiendo noticias sobre la situación actual, viendo toda clase de cadenas televisivas, oyendo explicaciones e interpretaciones de la realidad, aguantando manipulaciones, intransigencias, opiniones, tergiversaciones, luchas, defensas, ofensas, burlas, críticas huecas, estoy saturada.
En medio de tanta seguridad, me declaro DISIDENTE, DIVERGENTE, DIFERENTE.
Me declaro en continuo cambio, independiente, individuo, auto pensante, sé que soy un ser racional y no defiendo a nadie por un color o unas siglas, el argumento es mi motor y la coherencia mi convencimiento.
Me quieren encasillar en uno u otro grupo, quieren minar mi libertad y los que un día me llamaban roja, me llaman facha como quien escupe un veneno corrosivo que esperan devore mi alma. Son los mismos que se declaran defensores de la libertad los que quieren ponerme los grilletes de su ira para que me sienta atada por la cobardía.
NO, no quiero arrastrarme entre la inmundicia del conformismo generalizado que va extendiendo sus tentáculos a base del reparto de sueldos y favores.
Me pongo de parte de la razón y el raciocinio me dicta sus normas y las hago mías y me llevan otra vez a ese estado de revolución renovada, pidiendo como hace tiempo libertad, libertad contra la verdad absoluta de los que nos dictan hoy sus dogmas disfrazados de derechos y nos obligan al servilismo de la comodidad.
Me opongo al autoritarismo encarnado por sujetos que no dan la talla, pero que han sabido sembrar odio, hurgando en pasados obscenos que no nos conciernen y haciendo suya la frase divide y vencerás y me declaro en rebeldía, porque sé ante todo, que MI MIEDO se convierte en SU VICTORIA.

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Rompan filas

Últimamente la actualidad nos está deparando, sobre todo a los profesionales del protocolo, más de un episodio memorable, sin necesidad de echar mano de Pérez Galdós. Y si aludíamos recientemente al caos protocolario que está generando la interpretación de la declaración del luto oficial en lo que atañe a la exhibición de banderas, hoy traemos a colación lo acontecido en Madrid con motivo del acto organizado por la clausura de la morgue provisional instalada en el Palacio de Hielo y que tampoco tuvo una gran repercusión mediática, aunque algunas noticias por ser tan inverosímiles siempre hasta nos hacen dudar que hayan acontecido.
En ese acto protocolario, participaban la ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. Dentro del esquema del propio acto, se incluía un sentido mensaje de recuerdo para las familias de los fallecidos por Covid-19 cuyos cuerpos fueron trasladados a dicha morgue. Ello conllevaba la interpretación del Himno Nacional.
Aunque se trataba de un acto civil promovido de acuerdo con lo que se dispone en el ROGPE-Título II. Artículo 10 Precedencia de autoridades en los actos oficiales de carácter general-, y que contaba con presencia de mandos militares, el hecho de que sonasen los compases de nuestro Himno-aplicando el artículo 2 del RD 1560/1997, de 10 de octubre, que lo regula y que contempla dos versiones, durando la completa cincuenta y dos segundos- obligaba a las autoridades presentes a escucharlo en actitud de respeto- el personal uniformado de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, con el saludo reglamentario-.
Pero sucedió-tal como se visionó en el video difundido- que la titular de Defensa parece que tenía prisa y mientras se interpretaba el Himno “rompió la formación protocolaria” en plena solemnidad de la ceremonia, procediendo a despedirse de todos e incluso “de pasada”.
Es obvio que la ministra tiene que asumir también sus responsabilidades sociales en el ejercicio de su papel-“jefa” de las FFAA-, y sabe hasta la saciedad que la interpretación del Himno nacional es algo inherente para todos los militares y si ellos tienen que permanecer firmes y saludando mientras suena, la titular del departamento tiene que dar ejemplo y por lo tanto, mantener una actitud de respeto y más aún cuando ella misma preside un acto, aunque en el citado decreto que regula su interpretación no conste implícitamente la actitud que ha de mantener el personal civil, por eso siempre, debe uno hacerlo con corrección y respeto, que es algo que define el saber estar de las personas.

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Asociaciones y profesionales de protocolo elaboran una guía para el duelo post-COVID

Eventos sencillos, sin presidencia y con solemnidad, en los que se reduzca el aforo para mantener las distancias y garantizar la seguridad y el cumplimiento de la normativa son algunas de las recomendaciones de los más de 500 profesionales de protocolo para los actos de duelo en la era post-coronavirus. Las “Jornadas de debate de protocolo COVID19, eventos ante la crisis”, que se han venido celebrando de forma virtual desde el 31 de marzo, han permitido alcanzar este consenso a los profesionales y expertos del protocolo, la organización de eventos y las relaciones institucionales.
Fruto del debate en las distintas jornadas, se ha elaborado un documento que, a modo de guía práctica, recoge diez recomendaciones generales y varias propuestas para casos concretos. Estas propuestas pueden ser utilizadas o tenidas en cuenta por administraciones, instituciones, entidades públicas y privadas y profesionales, a la hora de diseñar y organizar actos de duelo o de homenaje, con motivo de la declaración de luto oficial, relacionados con la situación originada por la pandemia de la COVID19.

Austeridad y distanciamiento social
Esta guía establece varios niveles de aplicación y actuación sobre el objetivo, el modelo, el efecto, la norma o la forma de los actos, así como propuestas sobre posibles fechas, horarios o ubicaciones.
Los profesionales apuestan por los actos austeros y sobrios, sin que estén exentos de solemnidad. Abogan por planteamientos claros y sencillos, en el marco de actos cívicos, en los que se mantenga el necesario equilibrio entre los conceptos de homenaje y de reconocimiento que coinciden en el duelo, respetando siempre los sentimientos de solidaridad, apoyo y el recuerdo a los fallecidos.
El documento recomienda que las intervenciones sean muy medidas, con ausencia de presidencias, pero con una adecuada representación institucional. Los aforos muy limitados, pero que permitan la presencia de representantes de los profesionales, sectores y servicios que han tenido un papel destacado a lo largo de la crisis, como los sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad, científicos e investigadores, sectores de abastecimiento y consumo, logística, suministros, servicios, limpieza, infraestructuras básicas, empresas, asociaciones de vecinos, ONG, voluntarios, etc.
Los expertos inciden especialmente en que todos los actos deben guardar el obligado respeto a la normativa protocolaria de luto oficial establecida. Además, proponen que los distintos planteamientos de los actos sean previamente consensuados con las diversas fuerzas políticas, agentes sociales y sensibilidades territoriales y confesionales.

Apoyo de las asociaciones
Las asociaciones profesionales que han avalado esta “Guía de recomendaciones de protocolo y eventos ante la COVID-19”, son la Asociación Española de Protocolo, Asociación de Comunicación, Relaciones Públicas y Protocolo de Córdoba, Asociación de Técnicos de Protocolo y Relaciones Públicas e Institucionales de Galicia, Asociación para el Estudio y la Investigación del Protocolo Universitario, Asociación Aragonesa de Protocolo, Associació Catalana de Protocol i Relations Institucionals y la Asociación de Protocolo, Eventos y Comunicación de Asturias

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Caos protocolario

Estos días venimos haciendo referencia a las situaciones que está provocando el COVID-19, pero no precisamente en cuanto a su incidencia sanitaria o en lo que atañe a las repercusiones en nuestra salud y que, sin lugar a dudas, es lo que más nos debe importar, obviamente. Hemos hablado en esta sección de otros acontecimientos surgidos durante nuestro confinamiento ciudadano.
Por ejemplo, la aprobación de la ley orgánica para despenalizar las injurias a la Corona y los ultrajes a España a través de sus símbolos o el tremendo caos que a nivel protocolario se está produciendo respecto a la implantación del luto oficial y que en este caso, además, como suele decirse, va por barrios, considerando éstos a Autonomías, Provincias y Ayuntamientos.
Y si hablábamos recientemente sobre este tema, tenemos que volver a sobre el mismo, porque seguimos constatando que la declaración de dicho “luto oficial” continúa provocando desconcierto y a nuestro criterio profesional, errores. Pues tal como indicábamos, para que una enseña institucional esté afectada por el luto y por lo tanto se apruebe que ondee a media asta, el acuerdo o decreto tiene que proceder por parte de la institución o estamento que la tutela. Esto quiere decir, que cuando la Xunta acaba de aprobar el decreto de luto durante todo el mes de mayo, éste únicamente afectará a la bandera de Galicia. O cuando, por ejemplo, una Diputación Provincial como la de Ourense, ha hecho lo mismo en un reciente pleno, únicamente le afecta a su bandera específica, por lo que la enseña de España no puede ponerse a media asta, dado que ello es decisión del Gobierno y que todavía no ha aprobado ningún luto.
Es, por lo tanto, un error, aunque en los decretos de aprobación se diga que “ondearán a media asta las banderas oficiales”. Sólo atañe a la enseña de su incumbencia. Y porque, de esta manera, y de hacer así las cosas, cuando el Gobierno de España apruebe el luto oficial, entonces comprobará como las banderas del Estado ya están ondeando a media asta…
Y por esta circunstancia comentábamos en otro artículo que es necesario, además de contar siempre con un competente profesional y experto en protocolo, disponer de un reglamento o normativa que contemple y especifique los requisitos necesarios, una fórmula homogénea que determine procedimientos y protocolos-dado que también se producen errores en relación con la incorporación de crespones negros a las enseñas y vemos cómo se están colocando sin respetar las reglas tradicionales-, y de esta manera, contar con una norma consensuada que marque estas directrices, que además son de puro sentido común, pues cada bandera tiene una titularidad y que corresponde a la institución que la aprueba contemplando tanto su diseño como su norma de uso y protocolo. Esta es una permanente reivindicación de la Asociación Española de Protocolo, como también hemos comentado en más de una ocasión. Pero, de momento, es como clamar en el desierto.

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Ordenar las enseñas

No nos cansaremos de repetirlo. Qué poca importancia se le concede al lenguaje protocolario de las banderas. Y lo que es peor, cuánto desconocimiento existe respecto a su reglamentación, normativa y pautas protocolarias de las mismas. Pero no sólo es eso, pues incluso comprobamos como en el mismo despacho del vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España, más conocido por Pablo Iglesias Turrión-nos remitimos a reciente imágenes difundidas-el juego par de banderas, España y la Unión Europea, están mal colocadas o lo que es lo mismo, esta invertido su orden.
Queremos ser benévolos y pensar que alguien las movió accidentalmente, porque sería un error como una catedral que esto suceda en un despacho oficial de alto rango y donde se supone además que hay profesionales encargados de velar por estas cuestiones protocolarias. Otro ejemplo fue en el despacho del presidente del PP, Pablo Casado, donde esas dos mismas enseñas aparecieron incorrectamente colocadas en alguna ocasión-imágenes correspondientes a alguna comparecencia estos días con motivo de la situación del COVID 19-.
No dejaremos de reivindicar el uso correcto en la colocación de las banderas institucionales, dado que el mismo está sujeto a unas precedencias que están determinadas en la Ley 39/81 de 28 de octubre y sobre la que reiteradamente hablamos en esta columna debido al frecuente incumplimiento de la misma. Claro que todo esto se soluciona si el tema está en manos de profesionales o personal especializado y cualificado, como todo en esta vida. Pero es que nuestra reivindicación se fundamenta en lo de otras veces: hay que darle al uso de la bandera la relevancia e importancia que tiene y porque jamás de coloca al azar. Como hemos dicho, su ordenación está contemplada en la citada disposición legal.
Específicamente, dice en su artículo sexto: Cuando se utilice la bandera de España ocupará siempre lugar destacado, visible y de honor. Si junto a ella se utilizan otras banderas, la bandera de España ocupará lugar preeminente y de máximo honor y las restantes no podrán tener mayor tamaño. Se entenderá como lugar preeminente y de máximo honor: cuando el número de banderas que ondeen juntas sea impar, la posición central. Si el número de banderas que ondeen juntas es par, de las dos posiciones que ocupan el centro, la de la derecha de la presidencia si la hubiere o la izquierda del observador. Aquí es donde suele surgir la interpretación errónea de la exhibición.
En cualquier caso, se trata de asumir que la colocación de banderas no responde a una decisión arbitraria, pues tienen el mismo protocolo y precedencias que rige para las personas, de ahí la importancia de respetar su orden.

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