Artículos, Educación

Las buenas formas municipales

El alcalde de Ourense, Jesús Vázquez Abad, siguiendo la costumbre ya cuasi arraigada de otras autoridades en cuanto a hacer balance de los cien primeros días de mandato, compareció ante los medios de comunicación con el propósito de poner en valor lo que ha hecho el nuevo equipo de gobierno de la ciudad en este periodo de tiempo.
Sin entrar a valorar el discurso institucional de la propia comparecencia, donde obviamente quien enuncia vende, hay algo que si es oportuno subrayar: nos referimos al nuevo clima instaurado en el seno de los plenos edilicios. Se ha producido un palpable cambio en las formas y ahora los debates en el salón de la Casa Consistorial ourensana discurren dentro de los límites racionales de la dialéctica política. Esto, sí que contribuye a generar una buena imagen de la Corporación Municipal que incluye no sólo a quien la gobierna, sino también a los demás grupos que conforman la oposición.
“Devolverle la normalidad a la institución, porque la institución sufrió mucho y eso repercutió en la imagen de la ciudad”, afirmó el regidor ourensano con motivo de ese balance. Y habló de “diálogo y respeto”. O lo que es lo mismo, de actuar con “sentidiño”, de hacerlo siempre bajo los auspicios que propia el sentido común cuando se aplica en nuestro devenir cotidiano.
Ya lo comentamos otras ocasiones. Jamás se deben perder las formas cuando se actúa en un escenario político. Porque se puede discrepar respetando los criterios del oponente, que es rival, pero no enemigo. Y porque, además, cuando se produce un debate donde precisamente se pierden las maneras, al final tiene más repercusión social esta circunstancia que el acuerdo que tome esa Corporación.
Así pues, deseamos que siga este mismo clima de convivencia política y que nuestros munícipes sepan actuar dentro de los parámetros que demanda una sociedad madura, de respeto y de educación.

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El Manual del diputado provincial

El presidente de la Corporación Provincial de Ourense, Manuel Baltar Blanco, presentó el “Manual do deputado e deputada”, “una herramienta para mejorar la labor política, dentro del proceso de actualización administrativa que está desarrollando la Diputación”, tal como se argumentó cuando se presentó, añadiendo que con el mismo se quiere “seguir modernizando la institución, situándola a la vanguardia de los gobiernos provinciales del Estado”.
Entre sus contenidos aparecen datos históricos del ente provincial, información sobre procedimiento electoral, constitución de órganos provinciales, Estatuto de los diputados y obligaciones y competencias de los cargos electos. En el anexo este Manual se incluye información sobre normativas, reglamento orgánico de funcionamiento, modelos de moción y pregunta, registro de bienes patrimoniales e de incompatibilidades, además del Código ético y la Ordenanza de transparencia, entre otros.
Entre tanta documentación e información, podría haberse contemplado, como en otras Guías o Manuales, un apartado dedicado al Protocolo, pues está también regulado por normativas y es algo que debería ser de obligado conocimiento, y cumplimiento, por parte de la clase política, como en más de una ocasión hemos comentado. Se trata de unas nociones esenciales referente a las disposiciones que regulan los ceremoniales y al mismo tiempo, unas pautas básicas de comportamiento. Por no hablar de otras cuestiones como la colocación de las banderas. El saber estar en los actos oficiales y entender su lenguaje, debe ser algo inherente al ejercicio de la política.
De esta forma, creemos que estaría completo este Manual del diputado/a impulsado por el presidente de la Diputación Provincial de Ourense.

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Artículos, normativa oficial

INCUMPLIR POR INCUMPLIR

En otro comentario hemos sacado el tema a colación, pero como parece que es ya un hábito febril, tenemos que volver a incidir en ello. Nos estamos refiriendo a esa perniciosa costumbre que en los últimos meses se ha implantado en determinados organismos públicos en cuanto al cumplimiento de la normativa y por lo tanto, la asunción de lo que está obligado por ley.
La irrupción de formaciones de izquierda radical en ayuntamientos ha desencadenado un cuestionamiento de dos máximos símbolos constitucionales y de la unidad de España, como son la bandera del Estado y la imagen del Rey. Y porque, como ya hemos dicho, es habitual contemplar la ausencia de la enseña nacional en determinados Ayuntamientos o de un tiempo a esta parte, la retirada de la imagen del Jefe del Estado del salón de plenos de un Consistorio.
La colocación de las banderas oficiales en las fachadas de las casas consistoriales, está obligada por la ley 39/1981, reguladora del uso de las banderas: «La Bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado», reza tal disposición.
Y el Reglamento de Organización, funcionamiento y régimen jurídico de las Entidades Locales-simplificado como ROF-, de 1986, determina en su artículo 85.2 que «en lugar preferente del salón de sesiones estará colocada la efigie de Su Majestad el Rey». Efigie que indistintamente puede ser un retrato o un busto.
No obstante, por muchas advertencias que hagan las instituciones del Estado, al final, persiste tal incumplimiento y que, como guinda, puede considerarse como una falta administrativa que perpetra la entidad, no la persona que ordena tomar esa decisión, en este caso, el alcalde.
Y ahora entramos en un nuevo capítulo pues la flamante alcaldesa de Barcelona ha anunciado que ha iniciado los trámites para modificar el reglamento orgánico municipal para “otorgar al pleno la potestad de decidir sobre los elementos simbólicos e institucionales del salón de plenos”. Otra vuelta más de tuerca.

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