AEP, Artículos

Un proyecto común

Ahora mismo, uno de los proyectos que están sobre la mesa de la nueva junta directiva de la Asociación Española de Protocolo y marcado como prioritario, es la puesta en marcha de la anunciada Federación de Profesionales de Protocolo y Organización de Eventos. Como ya se ha informado, existe una comisión gestora en la que están integradas, junto a la AEP, las asociaciones Catalana de Protocolo y Relaciones Públicas, de Protocolo y Asesores de Comunicación de Baleares y la de Técnicos de Protocolo y Relaciones Institucionales de Galicia. Hasta noviembre, es el plazo marcado para materializar las oportunas gestiones tendentes a consolidar aquella entidad.
Es evidente que el propósito de esta nueva supraorganización profesional era y confiemos en que siga siendo, germinar en ese otro proyecto de más calado como es la creación del colegio profesional, para lo cual es preceptivo consolidar la estructura territorial y articular un Consejo General. Sin embargo, ante el inminente anuncio de la aprobación por parte del Gobierno de la nueva Ley de Colegios Profesionales, parece que va a acabar aparcado, porque momentáneamente, nuestro sector no tiene encaje. Por ello, la propia AEP acaba de poner el grito en el cielo y ha hecho pública su indignación, dado que lo que hace nuestro Gobierno no es otra cosa que asumir las directrices que marca Europa y que implican una liberalización y total libre competencia. O sea, que será todavía más difícil luchar contra el intrusismo profesional y porque al carecer de un ente autorizado oficialmente y reconocido como es un Colegio, poco podemos hacer salvo eso mismo, poner un grito en el cielo. Por ello, como decimos, esa ansiada pretensión de la colegiación, quedará en suspenso.
No obstante, ahora hay que seguir trabajando en conjunto y lo importante es darle viabilidad a esta ambiciosa iniciativa y para ello es necesario aglutinar en un gran ente a todos los profesionales de este ámbito del protocolo y de la gestión y organización de eventos.
Entre los objetivos inicialmente fijados de la mencionada Federación, está la realización de acciones y actividades comunes y la apuesta por la creación de un carnet profesional en el campo del protocolo y la organización de eventos según la regulación y condiciones que para ello habrán de establecerse en su día. Como objetivos de partida, debemos mantenerlos.
En realidad, lo que hay que conseguir, es la unión de todos aquellos profesionales que ejercen esta actividad, conformando, como hemos señalado, una gran organización que nos aporte credibilidad y legitimidad ante la sociedad y ante la Administración, de manera que no sólo se nos oiga, sino que también se nos escuche, y que se asuma nuestras reivindicaciones que no son otras que poner en valor nuestro trabajo con un amplio reconocimiento social y oficial.

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Artículos, Casa Real

La imagen monárquica

En la WEB de la Casa de su Majestad el Rey todavía aparece en cabecera de portada la imagen de don Juan Carlos y doña Sofía. Ignoramos si es por un despiste, cosa que no tiene mucha credibilidad, o por cuestión de darle todavía un poco más de prolongación al estatutos de reyes de los padres de nuestro actual monarca Felipe VI. En cualquier caso, nuestra monarquía tiene nueva imagen y los “novatos” soberanos ya están empezando a “vender” la “marca España” más allá de nuestras fronteras, aunque de momento lo hacen con países próximos.
Y es que el cambio de imagen de la realeza española va a cuentagotas. Porque todavía en muchas instituciones y corporaciones públicas(como por ejemplo el Congreso de los Diputados que se anuncia se hará durante este verano) aún no se ha colocado el retrato del nuevo rey, bien porque no ha llegado el que han pedido o bien porque no se han decidido sobre cual poner. Si será la reproducción de una foto, si se encargará un lienzo. Si el monarca aparecerá vestido de civil o de militar. Es un proceso paulatino. Y es que un reinado de casi cuatro décadas no se muda tan aceleradamente.
Y porque además, ya se comenta que don Felipe y doña Letizia tienen un estilo propio, intrínseco, en sus maneras. Toda la liturgia gestual tiene enorme importancia y ello se refleja en el día a día de su reinado. En su participación en los actos públicos, en las ceremonias, al margen de su solemnidad. Ahora mismo, la agenda de la Casa Real está polarizada por la presencia de los nuevos reyes, como cabezas de la nueva Familia Real, de la que como se sabe, forman parte sus hijas, las infantas S.A.R. Doña Leonor, Princesa de Asturias y heredera de la Corona; S.A.R. doña Sofía; Su Majestad el Rey don Juan Carlos y Su Majestad la reina doña Sofía (aplicando los tratamientos recientemente aprobados por el Consejo de Ministros mediante un real decreto que modifica el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes).
Es de suponer que esporádicamente, también participen en actos públicos el resto de los miembros de la primera familia española, especialmente los padres del actual rey. En cuanto a sus hermanas, las infantas doña Elena y doña Cristina, ahora mismo no están en esa agenda social, aunque la última a hacía tiempo que no participaba en ningún evento.
Nuestra monarquía, tiene nueva imagen.

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Artículos, normativa oficial

Una reforma pendiente

El anuncio hecho desde el Gobierno y relacionado con la elección de los alcaldes, nos ha hecho pensar en que es necesario reformar las cosas desde la madurez de las propuestas y no a golpe de ideas.
Es obvio que se está demandando por la sociedad la reforma de la Administración a todos los niveles, lo que conllevaría no sólo la desaparición de municipios, sino la reducción del número de representantes institucionales- concejales, diputados, parlamentarios…-Y lógicamente, cualquier reforma tiene incidencia en el protocolo. Y de la misma manera, estamos también los profesionales de este ámbito reclamando ante la Administración “competente”, porque le compete, una reforma o actualización de la normativa reguladora del protocolo oficial que no es otra que nuestro Real Decreto 2099/83 de 4 de agosto, que como se sabe, regula el ordenamiento general de precedencias en el Estado.
Pero aquí surge el problema, el Estado. Porque ahora mismo, España, como Estado, no es que pase por su mejor momento debido a que hay dos autonomías que quieren ir por libre, y si lo hacen políticamente, es obvio que también repercute protocolariamente, porque, de hecho, sucede analizando los decretos de precedencias de esas comunidades autónomas y donde prima el representante “endógeno” sobre el “exógeno”.
En el primer párrafo del citado ROGPE, se dice textualmente:”El advenimiento de un Estado social y democrático de Derecho, instituido y sancionado por la vigente Constitución de 1978 bajo la forma política de Monarquía parlamentaria, ha determinado necesariamente la implantación de una nueva estructura de poderes e instituciones, unipersonales o colegiados, cuya presencia y vigencia articulan la imagen política y administrativa de la Nación”. Y en el siguiente se concreta: “Singular relieve entraña, además, la constitucional organización territorial del Estado, en cuyo seno, y sin mengua de su unidad, nacieron y se integran, en proceso normativo ya concluso, las diecisiete Comunidades Autónomas radicadas en el respectivo marco de su territorio, de tal modo que todo el mapa nacional traduce la configuración del nuevo Estado de las Autonomías”.
Claro que eran “otros tiempos”. Y es que nuestro decreto de precedencias responde a eso, a otros tiempos, por eso, cada vez que el Gobierno de turno anuncia “propósitos” de reformar las cosas, esto tiene que surgir desde la coherencia, porque la elección directa de los alcaldes, implica una reforma de la ley electoral. De la misma manera que la supresión de municipios conlleva la desaparición de corporaciones locales y el reajuste de las cámaras autonómicas, conlleva la supresión de escaños. Y más de lo mismo cuando se habla de suprimir el Senado o las Diputaciones. Esa gran reforma del aparato del Estado, tiene incidencia en las precedencias. Y si ahora mismo el Real Decreto está obsoleto, qué pasaría si empieza la fiebre reformista de suprimir o reconducir instituciones. Vistas así las cosas, mucho nos tememos que nuestra ansiada actualización de la normativa oficial de precedencias seguirá acumulando polvo en la estantería de los temas pendientes, pero que no urgen.

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