AEP, Artículos, normativa oficial

Representación pública

Cuando los ciudadanos elegimos a nuestros representantes en los distintos estamentos del aparato administrativo, les estamos otorgando una confianza y respaldo para el ejercicio de su función pública en el cargo que interinamente desempeñan-ninguno es vitalicio, por mucho que algunos se lo propongan-. Y eso quiere decir que tienen la obligación y responsabilidad de actuar en beneficio de los intereses generales y por supuesto, jamás propios.
Si nos atenemos a lo que dice la vigente Ley de la Transparencia, tienen la obligación de observar lo dispuesto en la Constitución Española y en el resto del ordenamiento jurídico, y promoverán el respeto a los derechos fundamentales y a las libertades públicas y el principio de imparcialidad, de modo que mantengan un criterio independiente.
Pues bien, recientemente, el Ayuntamiento de Huesca ha aprobado la modificación del Reglamento de Protocolo y Ceremonial para que los concejales no puedan asistir a actos religiosos, como misas y procesiones y especifica que el Consistorio no asistirá a ningún acto que tenga carácter religioso, declinará las invitaciones que le puedan hacer y tampoco organizará, ni programará actos de carácter confesional. Los integrantes de la corporación podrán asistir de manera particular a este tipo de celebraciones, pero sin ningún símbolo que acredite su condición, ni hacer uso de privilegios.
Una vez más, la Asociación Española de Protocolo se ha posicionado explicando que impedir, de forma taxativa, la asistencia de miembros electos de las instituciones públicas, a actos convocados por entidades sociales, culturales, religiosas o de otro rango, iría en contra de los principios democráticos que ampara y defiende la Constitución Española en su Capítulo II (Derechos y Libertades), cuyo cumplimiento y garantías vinculan a todos los poderes públicos. En ningún caso es recomendable impedir que cualquier representante local pueda acudir a los actos a los que es invitado en función de su cargo, respetando siempre los principios y normas de representación y precedencia estipulada.
Tiene que haber un entendimiento entre instituciones y sociedad civil, tratando de armonizar el respeto a las tradiciones y costumbres de cada sitio con la propia libertad de elección, tanto en los casos en los que se quiera acudir a actos y eventos como en aquellos en los que se opte por no asistir.

Anuncios
Estándar
Artículos, profesion, protocolo

Protocolo es más

Nuestro ministro en funciones de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, vertió unas declaraciones el otro día en una entrevista televisiva donde cuestionaba la importancia del protocolo entendido éste como una disciplina ceremonial que se sustenta en la aplicación de normas, usos y costumbres. En concreto, cuando le comentaron que el protocolo sirve para ayudar en los actos, a saber qué hacer, a saber relacionarse…el ministro, contesta que “eso es la diplomacia, el protocolo es saber dónde te sientas”.
Todo surgió cuando el propio representante del Gobierno había afirmado que “la diferencia entre un grupo terrorista y los de protocolo es que con el grupo terrorista se puede negociar y con los de protocolo no”. Unas declaraciones totalmente desafortunadas y una comparación inadecuada en los momentos actuales.
Pues bien, esta opinión fue de inmediato contestada por la Asociación Española de Protocolo: “el Protocolo, y usted lo sabe, es la cara amable de un evento duro, fácil o difícil” y añade luego que “dichas palabras han herido la sensibilidad de muchos de nuestros profesionales. Más aún cuando vienen de la máxima representación de la Diplomacia de España”. Y continúa “el Protocolo es un componente del mundo civilizado que sirve para graduar y matizar adecuadamente las relaciones de los individuos. No nos gustaría que nuestra profesión se sintiera en ningún momento infravalorada”.
Afortunadamente, el ministro fue raudo- e inteligente-y a las pocas horas envió a la AEP una carta en la que pide disculpas por sus manifestaciones “nunca fue mi intención-subraya-la de ofender a un sector esencial para la relación entre las personas e instituciones”, y lamentó profundamente sus declaraciones y sobretodo el haber “irritado” a un colectivo y que todo fue inesperado e involuntario.
Ciertamente, un alto representante público tiene que medir mucho lo que dice, porque por lo general lo que dice suele tener impacto mediático de alcance y el mensaje llega a distintas audiencias y cada cual lo metaboliza subjetivamente. Por ello le recomendamos, en esta efemérides cervantina, lo que Don Quijote le decía a Sancho: “Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes que te salgan de la boca”.

Estándar
Artículos, Banderas, normativa oficial

Declaración de luto oficial

Una vez más, la declaración de luto oficial, en este caso con motivo de los atentados terroristas en Bruselas, ha vuelto a sembrar las dudas y ha puesto de relieve la interpretación aleatoria que se hace de tema.
Ahora mismo, se carece en España de una regulación específica para la ejecución formal de tal declaración por parte de las instituciones oficiales del Estado. Para que tenga carácter oficial la declaración de dicho luto, es necesario que el Gobierno lo haga a través del Boletín Oficial del Estado.
Pero será por eso de que nuestro Gobierno está en funciones que esta vez no ha querido funcionar como debiera y en vez de insertar la disposición en la gaceta oficial, se ha limitado al envío de una nota por parte de la Secretaría General de Presidencia donde dejaba constancia que “como testimonio del dolor de la Nación española ante los criminales atentados perpetrados en Bruselas el 22 de Marzo de 2016, se determina que las Banderas ondearán a media asta en todos los edificios públicos, desde las 12:00 horas del día 22 de Marzo de 2016 hasta las 24:00 horas del día 24 de Marzo de 2016”.
Y punto. Sin más prolegómenos ni ceremonias. La Federación Española de Municipios difundió esta “notificación” y así se aplicó el luto. Pero no es así. Lo hemos dicho más de una vez: los inventos, en Protocolo, los justos, porque precisamente el Protocolo es tradición, normas, usos y costumbres.
Además, cuando el gobierno acuerda tal declaración, afecta a la enseña nacional. Si se respetan los usos, las Comunidades autónomas tendrían que hacer lo propio con el luto de la bandera autonómica y los Ayuntamientos con las locales. Pero lamentablemente no funcionan así las cosas. Cada cual gobierna su casa como le apetece y aquí surgen las divergencias y erróneas interpretaciones. Pero como hemos dicho antes, la cuestión es que no está reglamentada tal declaración.
La Asociación Española de Protocolo consciente de esta circunstancia, ha difundido una nota oficial en la que pone de manifiesto la desacertada actuación oficial de nuestro Gobierno, “quizá de forma no intencionada pero si desafortunada, aunque se pretenda acercarnos a los usos que se vienen utilizando en la U.E.”. Y añade: “La declaración de Luto Oficial no es un mero trámite sino una manera de mostrar una postura rotunda y mayoritariamente respaldada. A veces, la misma irracionalidad de estas situaciones, nos llevan a no calibrar, involuntariamente, la repercusión de determinadas decisiones”.

Estándar