La UNED, a través de centro asociado de Ourense y en colaboración con la delegación territorial en Galicia de la Asociación Española de Protocolo, ha organizado una nueva edición del curso de extensión universitaria sobre Protocolo.
Ha sido una nueva oportunidad de adquirir conocimientos en una materia tan interesante, pues además ha contemplado una variopinta temática relacionada con el ámbito del protocolo y los eventos. Desde seguridad hasta el lenguaje de la mesa, pasando por el protocolo en la bandera, la etiqueta en la red cortesía digital, el mercado laboral de la profesión, protocolo 2.0, el ceremonial en la Administración Local, la comunicación en tiempos de crisis o la incidencia de los eventos en el ámbito turístico.
En palabras de Dolores del Mar Sánchez, Directora del Master en Protocolo de la UNED, “este curso supuso el mascarón de proa de todo un conjunto de actividades formativas de educación permanente destinadas a proporcionar a toda persona interesada en perfeccionar y actualizar sus conocimientos, una formación adecuada”. Se da la circunstancia, además, que este curso de Ourense ha sido el primero de extensión universitaria en esta materia que convocó la UNED.
Sin duda que este tipo de acciones formativas contribuyen a incrementar el bagaje intelectual de quienes tienen interés en ampliar su currículo y además en muchas ocasiones, les sirve para su actividad profesional, pues el ámbito del protocolo está intrínsecamente vinculado a los eventos, las relaciones públicas y sobretodo, te aporta un plus para el perfil social de quien adquiere estos conocimientos, máxime en una sociedad como la actual donde las formas tienen enorme importancia.

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Protocolo como educación permanente

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Familia e Internet

La delegación diocesana Pastoral Familiar de la Diócesis de Ourense promueve la décimo segunda edición de la Semana de la Familia. El lema de esta convocatoria es “Internet, un nuevo miembro en casa”.
El tema elegido está vivo y patente en la sociedad de hoy, habida cuenta del consumo que la juventud hace del mismo. “Que su relación con internet, teléfonos móviles y videojuegos sea beneficiosa o perjudicial, no dependerá de la tecnología en sí misma, sino de como sociedad y como padres y madres somos capaces de facilitar que se conviertan en usuarios responsables, con criterio propio”. Se dice en el programa de estas jornadas, donde también se alude a las palabras del papa Francisco “No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital”, añadiendo que “Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos, y esto es algo bueno, es un don de Dios”.
Para los promotores de esta acción, Internet interviene en el proceso educativo y en el desarrollo de la identidad de los adolescentes. En otra ocasión, hacíamos referencia a la incidencia en nuestra juventud de este fenómeno social, subrayando que genera una situación preocupante en cuanto a ese nuevo habitat y de ahí la necesidad de que los padres ejerzan esa tarea que como responsables de su educación como es ocuparse de conocer el entorno de sus hijos, sus círculos de referencia, sus comportamientos…
Y en esta Semana se hace hincapié en la incorporación de las TIC´s y cómo han propiciado una nueva cultura que presenta riesgos y oportunidades, de ahí la necesidad de estimular a los padres para que protejan a su familia de tales riesgos y contribuir a crear hábitos que faciliten un uso responsable de esas nuevas tecnologías en su faceta de instrumento de apoyo en un proceso educativo.

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Artículos

POLITICOS A ESCENA

El sociólogo francés Georges Balandier, describe la tramoya política como “un dispositivo destinado a producir efectos, entre ellos, los comparables a las ilusiones que suscita la tramoya teatral” y añade luego que “el gran actor político dirige lo real por medio de lo imaginario”. Es lo que define como la transformación del Estado en un “Estado-espectáculo” o en un “teatro de ilusiones”.
Esto, queda perfectamente contextualizado en los tiempos actuales, donde los representantes del estamento político aparecen por doquier para poner en valor sus propuestas. En unos casos son sólo eso, meras propuestas y en otros, actuaciones que están en ejecución o simplemente que por arte de magia y de boletines oficiales, se acaban de adjudicar y por lo tanto, poner en marcha.
De momento, comparecen públicamente, por eso de la foto y protagonizan la visita de rigor, eso sí, siempre en compañía de los medios de comunicación para que den testimonio de sus presencia pues, como dijo el ex presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, “lo importante es la foto”.
Y una vez que estamos en lo que se entiende oficialmente por “campaña electoral”-los quince días de rigor como tal-, la Ley de Régimen Electoral General, deja bien claro cuáles son las limitaciones de esos representantes institucionales en la vida pública, como por ejemplo en lo que atañe a inauguraciones: “Desde la convocatoria de las elecciones y hasta la celebración de las mismas queda prohibido cualquier acto organizado o financiado, directa o indirectamente, por los poderes públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos, o que utilice imágenes o expresiones coincidentes o similares a las utilizadas en sus propias campañas por alguna de las entidades políticas concurrentes a las elecciones”. Y continúa: ”Asimismo, durante el mismo período queda prohibido realizar cualquier acto de inauguración de obras o servicios públicos o proyectos de éstos, cualquiera que sea la denominación utilizada, sin perjuicio de que dichas obras o servicios puedan entrar en funcionamiento en dicho periodo”.
Recordando el título de la obra de William Thackeray “La Feria de las Vanidades”, esto es de lo que se trata durante estos días pre-electorales y los oficialmente electorales. Es como una gran feria donde se exaltan las vanidades de sus participantes.

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Artículos, Educación

VIOLENCIA EN LA RED

Las redes sociales no sólo sirven para que la información circule a gran velocidad y se transmita instantáneamente, sino que, al no existir control de sus contenidos, se convierten en un arma arrojadiza que vulnera los más esenciales derechos y no solamente perpetran un delito, sino que su mal uso, genera deleznables acusaciones.
Por ejemplo, lo más reciente ha sido la difusión de las imágenes en las que un joven agredía una patada a una mujer mientras otra persona grababa semejante “animalada” que es como debe definirse esa execrable acción. A pesar de que después de difundir en la red semejante tropelía, cuatro días después, fue localizado dicho energúmeno, a que por cierto, se la imputó una falta por vejaciones.
Ignoramos que pasaría si a alguien de la familia de ese agresor exhibicionista, alguien le hiciese lo que él protagonizó. Seguro que no disfrutaría tanto como cuando propinó esa “coz”- símil adecuado a la acción descrita-, a esa mujer.
La cuestión es. ¿Por qué se llega a esta situación?. Es la pregunta del millón y de nuevo la juventud está en el punto de mira. Afortunadamente con casos aislados, pero no deja de ser preocupante lo que está sucediendo. No son jóvenes marginales. Son jóvenes que no han asimilado los valores esenciales para convivir civilizadamente y aquí es donde nuevamente hay que poner sobre la mesa si realmente está funcionando nuestro sistema educativo y que no sólo es competencia de la Administración, sino de aquellas personas que están en el entorno de esos jóvenes(como la familia) que ignoran cómo comportarse como seres civilizados, en lugar de ser nos inadaptados en la selva urbana.
Es algo parecido a lo que sucede cuando se destroza el mobiliario urbano o se protagonizan en la calle desmanes o agresiones entre grupos o grupúsculos.

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UN FORO PARA DESAFUEROS

El pasado debate sobre el Estado de la Nación, ha puesto de relieve el estado de la crispación de esta nación. La elegancia parlamentaria apenas aparece. Los buenos oradores se pierden en disparates verbales que rayan, cuando no lo son, en el insulto y, sobretodo, en la descalificación.
Aquel Congreso de los diputados donde abundaban las florituras en las expresiones, en el respeto al adversario, queda para tiempos pretéritos.
José María Pemán, escribió sobre “el templo de las leyes”: “En España los Congresos de los Diputados siempre han sido una gran tertulia política, donde se decían bonitos discursos y se divagaba sobre todo lo humano y lo divino. Desde allí jaleaba a los oradores. Y estos, arrastrados por el aplauso, pensaban en lucirse más que en hacer cosas prácticas para España”.
Un recuerdo. Hoy, los parlamentarios que dominan el arte de la oratoria, se diluyen en el conjunto de los escaños. El público-votante- sólo percibe las vejaciones y los ataques verbales. Al final, lo más importante, que es conocer cómo está esta nación llamada España, queda en la inopia y relegado a un último plano.
Muchas veces hemos comentado que el Congreso, como ocurre con cualquier otra cámara de representación, se convierte en un magnífico y providencial escaparate para la proyección pública de quienes ocupan un escaño, por eso actúan, interactúan y sobreactúan. O lo que es lo mismo, son actores interpretando su papel en la obra que le ha tocado. Como decía Oscar Wilde “La tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable”.
Y si hacemos un feeback de las sesiones parlamentarias, recopilamos escenas donde las ilustres señorías (el tratamiento se lo confiere el cargo, no la persona), esgrimiendo desde la bancada zapatos, candiles, carteles, camisetas o banderas, como por ejemplo hizo en el pasado pleno del gran debate un diputado socialista cuando el presidente del Gobierno aludía a la situación de la comunidad de Andalucía.
Lo dicho. Un show parlamentario donde las formas prevalecen sobre el fondo y el debate de contenidos se convierte en un debate de modos.

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JUVENTUD, DIVINO TESORO

Cuantas veces escuchamos eso de que nuestra juventud está desnortada. Que los jóvenes de hoy carecen de valores o que apenas son conscientes de los mismos. Que no reciben una óptima educación, que no tiene que ver con la formación académica. Si analizamos los resultados de los barómetros de opinión que sondean que piensa la juventud de hoy respecto a sus relaciones personales y sociales en su entorno, entonces, debemos preocuparnos y retomar reconducir las enseñanzas que reciben, tanto por parte de su familia, como de la propia sociedad.
Recientemente el Papa Francisco reflexionaba sobre los efectos de la ausencia de los padres en los hijos y en las graves consecuencias de una sociedad que, en la práctica, está conformada por niños y adolescentes huérfanos. Afirma el Santo Padre que “los padres están a veces tan concentrados en sí mismos y en su propio trabajo y en su propia realización individual, a punto de olvidar también a la familia y dejan solos a los niños y a los jóvenes”. Sostiene que esa ausencia de la figura paterna causa efectos negativos pues las desviaciones de niños y adolescentes en buena parte se pueden atribuir a esa carencia. Y abunda el pontífice: “los padres no se comportan como tales, no dialogan con sus hijos, no cumplen con su tarea educativa, no dan a los niños con su ejemplo acompañado de las palabras, aquellos principios, aquellos valores, esas reglas de vida”.
Ciertamente, pone el dedo en la llaga, pues el problema de nuestra juventud, y no hacen falta muchos sondeos, no es otro que la carencia de una educación en el seno familiar, como tantas veces hemos comentado. Aunque también la sociedad-como tal comunidad civil- tiene su responsabilidad pues, como señala el Papa Francisco, ésta se descuida o se ejerce mal.
Por eso, parafraseamos a Rubén Darío cuando habla de la “juventud, divino tesoro” y exclama “¡ya te vas, para no volver!”. Evitemos que se vaya confundida.

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NORMAS DE CONVIVENCIA

Uno de los principios básicos de una buena educación es saber estar en sociedad, o lo que es lo mismo, que esas pautas esenciales que se reciben nos sirvan para desenvolvernos es la escena social o lo que es lo mismo, que sepamos convivir con los demás.
Una convivencia que empieza en el seno familiar, que después hay que poner en práctica en la etapa escolar y luego ejercitarla en el marco social donde ya nos relacionamos en un ámbito más maduro, donde el adulto pone de manifiesto su nivel de educación. Una educación que ha recibido mientras se fue formando como persona.
Escribía J.J. Rousseau en “Emilio”, que “el hombre prudente sabe permanecer en su lugar”. Y es que la prudencia es una virtud que nos permitirá saber cómo comportarnos en cada momento. Ser una persona prudente es al mismo tiempo ser una persona educada, que sabe qué hacer en cada instante y lugar. La prudencia evita muchas veces que hagamos el ridículo.
Por eso tiene tanta importancia el educar adecuadamente a nuestros hijos, pero ya desde una edad muy temprana, pues esos primeros conocimientos los tiene que adquirir en la familia, y son los padres quienes tienen la gran responsabilidad de dar esa educación que les ayudará con el tiempo a ser unas personas que se comportarán correctamente cuando compartan su espacio con los demás.
Platón escribió en “La República o el Estado” que es primordial la educación de la infancia y de la juventud, si queremos que nuestros ciudadanos sean bien educados y actúen en regla. Los autores clásicos nos han aportado un inapreciable legado de sabiduría en este sentido, pues ellos daban prioridad a la virtud y a las buenas costumbres para formar modélicos ciudadanos.

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