Artículos, Urbanidad

La urbanidad según el padre Feijoo

Se conmemora este año el 250 aniversario del fallecimiento del erudito español, el benedictino Fray Jerónimo Benito Feijoo. Dentro de sus conocidas aportaciones, destaca “Teatro Crítico Universal”. En el mismo, en concreto el discurso décimo, habla sobre “Verdadera y falsa urbanidad”.
Decía este teólogo y ensayista que “la urbanidad es una virtud o habito virtuoso que dirige al hombre, en palabras y acciones, en orden a hacer suave y grato su comercio o trato con los demás”. Luego añade: “Está la Urbanidad, como todas las demás virtudes morales colocada entre dos extremos viciosos, uno en que se peca por exceso, otro por defecto. El primero es la nimia complacencia, que degenera en bajeza; el segundo la rigidez, y desabrimiento, que peca en rusticidad”. Esta aseveración del padre Feijoo aparece en dicho discurso, quien subraya también que “en materia de Urbanidad, así como todos pueden tener el ejercicio de la virtud, pueden también trampearle con la hipocresía” y agrega que “en efecto los hipócritas de la Urbanidad son innumerables”.
Sostiene este preclaro pensador gallego que “la Urbanidad debe salir del fondo del espíritu. Lo demás no es Urbanidad, sino hipocresía que la falsea”, añadiendo que “la Urbanidad incluye esencialmente la existencia de aquellos sentimientos, que se expresan en las acciones, y palabras cortesanas”.
Aunque estas reflexiones feijonianas datan del siglo XVIII, es fácil comprobar su vigencia social, pues hoy en día se practica una urbanidad que no siempre es espontánea, sino que a veces es simulada y por lo tanto, puede rayar la hipocresía. La sociedad moderna necesita beber en las fuentes del pasado, pues éstas nos proporcionan las bases para todos los usos sociales que hoy practicamos y más aún cuando estamos diciendo por activa y por pasiva que hoy nuestra sociedad le da importancia a las formas, sobretodo en unos determinados ámbitos sociales.

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Artículos, profesion, protocolo

Entender esto del protocolo

No es la primera vez que lo decimos. Lamentablemente, todo el mundo sabe o entiende de protocolo. Los profesionales que nos dedicamos a esto, ya estamos desafortunadamente acostumbrados a padecer esta circunstancia y nos encontramos en nuestro quehacer diario con toda una legión de “expertos” que sin estar cualificados, nos discuten lo que hacemos y asumen unos conocimientos en la materia de los que carecen, aunque ellos crean todo lo contrario.
A veces, simplemente, es que en tal o cual lugar no trabaja ningún profesional del protocolo y eso se nota. Sucede, por ejemplo, con la colocación de banderas, que todavía es algo que parece que nadie le concede la importancia que tiene, pero que es habitual ver enseñas mal colocadas. Una última imagen que hemos captado, porque además fue ampliamente difundida, ha sido con ocasión de la comparecencia de los profesionales sanitarios del hospital Carlos III que atendieron a Teresa Romero durante su hospitalización por la infección del ébola. En un lateral de la mesa donde estaban todos arracimados, había un juego de tres banderas- española, comunidad de Madrid y europea-, incorrectamente emplazadas. Pero a excepción de expertos en la materia, nadie se percata de ello.
Otra circunstancia que queremos comentar se refiere a cómo los medios de comunicación generalistas y obviamente no especializados, traducen el significado de los movimientos protocolarios. Por ejemplo, un conocido semanario español, de gran arraigo social, hacía referencia a la cena de gala que Sus Majestades don Felipe Vi y doña Letizia ofrecieron en honor de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet y en el texto se explicaba que los monarcas habían introducido una novedad en la presidencia de la mesa, y que no era otra que el monarca situó a su derecha a la invitada de honor… Pues vaya con la novedad. Ese es el protocolo de toda la vida. No hay nada inventado.
Por eso a veces, es oportuno contar con el asesoramiento de profesionales y expertos en la materia, precisamente para evitar estos errores que, lamentablemente, suelen ser cotidianos y nuestra función es que todo esté en su sitio y correctamente organizado. Desde una bandera hasta un invitado y si alguien no sabe, pues que pregunte y por lo tanto demande nuestros servicios, que hay mucha gente preparada que quiere trabajar.

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