Eventos, protocolo

Protocolo y Eventos

Mucho se está hablando de un tiempo a esta parte de Protocolo, Eventos y Comunicación. La mejor muestra ha sido el reciente I Congreso Universitario que organizóla UCJCy del que ya nos hicimos eco y donde se abordaron las distintas perspectivas profesionales de nuestro ámbito, diferenciando el protocolo, los eventos y la comunicación, aunque todos acaban siendo convergentes, pues responden a idéntico objetivo: generar una imagen mediante la organización de un acto o evento. La percepción favorable de esa imagen que obtenga  el público objetivo destinatario, es el éxito de nuestro trabajo.

Un evento como tal acto implica una organización con su estrategia, logística y operativo y dentro del mismo, se contemplan una serie de acciones,  algunas de las cuales tienen carácter protocolario y tales movimientos abarcan un ceremonial.

Hasta aquí está claro que eventos y protocolo conviven. Y después está  todo el entramado de la comunicación de ese evento. Todo ello, perfectamente ensamblado, permite producir un evento o un acto con todas las garantías de éxito, tanto a  nivel interno como externo. Eficacia y eficiencia. Una sabia combinación que cada vez más es necesario conseguir para lograr eso que se llama la “excelencia” de un trabajo, y además en un mercado tan competitivo como el nuestro, además de tan atomizado.

Hasta qué punto los eventos forman ya parte de nuestra singladura cotidiana, que la propia Asociación Española de Protocolo, como también aquí se dijo y así lo manifestó su presidente Juan Ángel Gato en el citado congreso, va a proponer una actualización de su denominación para incorporar la palabra “Eventos”.

La sociedad evoluciona y esa evolución afecta a su “modus operandi” como sucede en el cas de la gestión y organización de eventos. Cambian las tendencias, los gustos, se incorporan nuevas propuestas tecnológicas, el mercado demanda innovaciones que permitan una puesta en escena acorde con los nuevos tiempos. Pero también junto a ello, seguirá estando el protocolo fiel a su estilo que asimismo evoluciona y se adapta a esta nueva filosofía, por ello la convivencia es obligada.

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Enseñanza y educación

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, de un tiempo a esta parte, está adquiriendo experiencia como persona “non grata”, pues son frecuentes los desplantes que sufre a tenor de su polémica reforma dela Leyde Educación, actualmente en el Congreso tras su pase por el Consejo de Ministros.

El último desencuentro ha sido en el Auditorio Nacional de Música con motivo de la entrega de los premios nacionales Fin de Carrera que galardonan a los mejores estudiantes universitarios. Como se ha publicado, en torno a una docena alumnos que fueron a recoger su diploma, obviaron el saludo al ministro, aunque también lo hicieron conla Secretariade Estado de Educación. Fue una actitud, según ellos, de protesta contra la reforma educativa y los recortes, incluso, algunos iban vestidos con la camiseta verde que reivindica una educación pública de todos y para todos (movimiento marea verde como se le conoce).

No vamos a valorar el sentido de la protesta, bastante generalizada en la sociedad, pero una cosa es la enseñanza y otra la educación. Ala Administraciónle corresponde proporcionar las enseñanzas oportunas para la formación académica de los jóvenes, preparándoles para el futuro y cimentando sus conocimientos validados en sus sucesivas etapas desde el colegio hastala Universidad.Sinembargo, la educación en sí misma, en su concepto de formación humanística y como un instrumento que aporte valores y de sentido al individuo como tal ser social, es una tarea que ha de asumir la familia. Por eso, cuando un joven recibe una educación correcta y adecuada, sabe comportarse en cualquier situación y evitará en lo posible protagonizar acciones de desaire o desagravio.

Entendemos que una cosa es expresarse, con el derecho que todos tenemos a ello y manifestar un desacuerdo con algo, pero siempre manteniendo las formas y otra hacerlo atentando a las más elementales normas de cortesía y educación.

Lo sucedido en el Auditorio Nacional es una muestra de lo que decimos. Si se toma parte en una ceremonia pública como es la entrega de diplomas, desde el momento que confirmas tu presencia, tienes que participar asumiendo esas mínimas pautas de saber estar. Hay maneras de expresar tu disconformidad, incluso ante un ministro, pero no provocando una situación desagradable. Lo que pasa es que esto otro, actuar correctamente, claro, siempre tiene menos impacto mediático.

Posiblemente esta ceremonia si no hubiese registrado ese incidente, no hubiese repercutido como lo hizo  en los medios. Lo que nos trae a la memoria lo que se dijo en la última mesa redonda del pasado I Congreso Universitario de Protocolo, Eventos y Comunicación y en la que estaban presentes representantes de medios de comunicación y donde uno de ellos precisamente dijo eso, que un acto protocolario por sí mismo, no es noticia, pero sí lo es si alguien “rompe el protocolo” o actúa de forma indebida. Pues algo así ocurrió con el ministro Wert.

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AEP, Congresos, protocolo

Reflexión post-congresual

Con optimismo y satisfacción, Carlos Fuente, en su condición de presidente del Comité Organizador, en la clausura del I Congreso Universitario de Eventos y Comunicación, anunciaba la segunda edición del mismo, lo que quiere decir que este encuentro, en el que han coincidido alumnos y profesionales del sector, tendrá continuidad y así su consolidación.

Al socaire de las reflexiones vertidas en Revista Protocolo por el responsable de este evento y director del Instituto Universitario de Protocolo dela UCJC, está claro que queda aún por hacer dentro de nuestro sector y que estamos atravesando una reconversión que permita adaptarnos a los nuevos tiempos. No es solo Protocolo, es también comunicación y es organización y gestión de eventos. La sociedad evoluciona y con ella sus profesionales.

El mercado y la demanda marcan las nuevas tendencias profesionales y los que nos dedicamos desde hace bastante tiempo a este ámbito del protocolo y la organización de actos, somos conscientes de ello. En la evolución está el enriquecimiento de nuestra cultura profesional y como con todo, es necesario actualizarse y reciclarse. El mismo presidente dela Asociación Españolade Protocolo, entidad implicada en la gestación de este congreso, Juan Angel Gato, dejó claro en su intervención  de la necesidad de que la propia AEP se adapta esos nuevos tiempos e incorpore la expresión “eventos” a su denominación.

Se habla de innovación, de diseño, de creatividad, de las aplicación de las nuevas tecnologías y de toas las prestaciones de las redes sociales,- el propio congreso tuvo dos millones de impactos-, de nuevas disciplinas que surgen, de las nuevas tendencias, pero siempre, sin perder nunca el espíritu de esta profesión: orden, disciplina, organización  y puesta en valor de nuestro bagaje, utilizando y combinando técnicas y normas, porque el protocolo es ante todo una ciencia que se basa en tradición, en usos, en costumbres y  en la contemplación de una normas y la organización de eventos es una puesta en escena de un acto, de una  ceremonia, teniendo en cuenta esas nuevas tendencias y lo básico del protocolo cuando el ceremonial lo requiere.

Todo ello, debidamente aplicado crea una imagen positiva de esa organización y consiguientemente se comunica con eficacia, somos pues eficientes y eficaces y establecemos y rentabilizamos una acción con el mensaje que genera ese acto. Todo eso, es fruto de una óptima organización y  de una combinación del protocolo en su pura esencia como tal, de la innovadora técnica de gestión y de la comunicación que  produce ese evento. Una perfecta imbricación de todos estos factores, crea un magnífico producto que llamamos evento.

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