Artículos, Banderas, Casa Real, Comunicación, Eventos, normativa oficial, parlamentos, profesion, protocolo

Ceremonia de simbolismos

La plaza de la Armería del Palacio Real fue el escenario institucional donde se celebró el “Homenaje de Estado a las víctimas de la coronavirus y de reconocimiento a la sociedad”, tal como rezaba en la invitación oficial. Implícitamente este reconocimiento era a los colectivos que le han hecho frente a esta pandemia en primera línea.
El acto fue presidido por el rey y en el mismo participaron representantes de instituciones, partidos-no estaban todos- y otros invitados. El presidente del Gobierno recibió a la Familia Real y a continuación se dirigieron a la línea de saludo para cumplimentar a las altas autoridades allí presentes. Saludo obviamente gestual, sin contacto físico como marcan las normas de cortesía y adaptándose a las pautas profilácticas del COVID.
Ha sido una ceremonia a la que se le quiso imprimir un carácter civil, laico y pletórica de simbolismo con un planteamiento sobrio y una arquitectura social muy peculiar, exenta de rimbombancias y evitando significados que pudieran suscitar otras interpretaciones. No vamos a polemizar respecto a cómo se generó la invitación oficial que cursó el propio Gobierno e incluso el formato del texto que poco tiene que ver con una redacción estandarizada tradicional: “El presidente del Gobierno transmite su deseo de compartir con…” y donde comunicaba que el acto iba a estar presidido por Su Majestad el Rey. Como tampoco matizar si fue correcto o no que invite el titular del Ejecutivo a un evento que preside el monarca y que se celebra “en su casa”…
Se montó una escenografía con una sobriedad en la estética-montaje de las sillas, de plástico blanco y sin estar vestidas, en círculo rodeando el pebetero central con la llama en honor de las víctimas y ubicado sobre una plataforma y en sus ángulos un discreto ornato floral verde, dos líneas de banderas de España y de todas las Comunidades Autónomas y el atril con el escudo de la Casa Real y la mayoría invitados con mascarillas oscuras, aunque algunos las portaban menos austeras y con logos o dibujos.
Y sobriedad en el desarrollo de la misma con la interpretación del himno nacional por la orquesta y coro de RTVE-otra opción hubiera sido, por ejemplo, la banda de música de la Guardia Real, pero el Gobierno prefirió mantener el espíritu “civil” del evento-, encendido de la llama, la ofrenda floral junto al pebetero, intervenciones por parte un representante en nombre de las víctimas y de los colectivos que han estado en primera línea de asistencia y finalmente la alocución del soberano.
Cosa distinta ha sido la misa en memoria de las víctimas convocada por la Conferencia Episcopal y a la que también asistieron los Reyes y que obviamente no tenía rango de “funeral de Estado” dada la entidad convocante.
El Gobierno ha optado por una ceremonia sin exaltaciones políticas de las que últimamente estamos sobrados debido al exceso de teatralidad y gestualidad por parte de nuestros representantes públicos. De hecho se produjeron imágenes inusuales, como la presencia del presidente de la Generalitat, quien accedió al lado de los flamantes reelegidos titulares de los gobiernos gallego y vasco. Y usual como al líder podemita con traje pero sin corbata, no sea que se vayan a romper moldes.

Estándar
Artículos, Casa Real, Eventos, normativa oficial, profesion, protocolo

Situaciones embarazosas

En ocasiones, en nuestras relaciones convivenciales, podemos encontrarnos en situaciones “sociales” embarazosas. Seguro que más de uno mientras lee esto, estará rememorando esos momentos “incómodos” y que para quien quiera dejar buena imagen ante los demás, a buen seguro que lo recuerda con sonrojo.
No obstante, hay otras personas que las protagonizan con tanta naturalidad que no sienten ningún ridículo y que además incluso puede llegar a convertirse en un actor consuetudinario de tales escenas sociales. Y con esto del COVID, ya hemos comentado anteriormente que estamos obligados a relacionarnos con los demás mediante otros usos concernientes a nuestro lenguaje gestual.
Y si no, que se lo digan al propio Felipe VI, quien con motivo del pasado acto institucional de escenificación de la reapertura de fronteras entre España y Portugal celebrado en Badajoz, siguiendo los instintos sociales, nada más bajar del coche se encontraba esperándole el presidente del Gobierno y a quien le iba a saludar con la mano, pero al darse cuenta de las “restricciones sociales” corrigió el movimiento, mientras el jefe del ejecutivo permanecía con la manos detrás del cuerpo mientras le explicaba que no podía corresponderle a su saludo. Más que nada por cuestión profiláctica antes que protocolaria o de cortesía.
Además, la justificación de estas nuevas maneras sociales de evitar el saludo tradicional, ha servido de excusa para que los mandatarios participantes iniciasen la conversación de bienvenida nada más encontrarse.
Y por cierto, que en ese mismo acto Pedro Sánchez tuvo como “asesor de protocolo” al mismísimo Felipe VI, pues cuando iban a posar para la foto oficial en la alcazaba, el rey corrigió la posición de aquel para que pasase a un lateral de la formación, dado que éste quiso que en el centro de la misma se situasen el presidente de la República portuguesa y el primer ministro luso, entendemos que como un gesto de cortesía por parte del anfitrión hacia sus invitados.
Y otro dato ceremonial producido en este acto y que se está repitiendo hasta la saciedad, es que la “línea de saludos” donde la máxima autoridad es recibida por otras personalidades, obvia el apretón de manos y se sustituye por una inclinación de cabeza. Es el nuevo protocolo COVID que está mudando los hábitos sociales evitando cualquier expresión de cortesía mediante contacto físico.

Estándar
Artículos, Banderas, Casa Real, Educación, normativa oficial, parlamentos, profesion, protocolo

Los méritos del emérito

Parece que el retiro del Rey don Juan Carlos I está siendo más movido de lo previsto. El padre de nuestro soberano está focalizando la atención de una parte de la clase política que está empeñada en retirar las imágenes del monarca que descansan en instituciones públicas. Nos estamos refiriendo a lo sucedido en el Parlamento de Navarra -Sala de Gobierno del Legislativo foral-, después de que la Junta de Portavoces aprobase una declaración presentada por Izquierda-Ezkerra para su retirada.
Pero todavía más, la portavoz de EH Bildu en el Congreso anunciaba que su grupo parlamentario solicitará la retirada de todos los retratos y estatuas del Rey Juan Carlos que haya repartidos en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.
Y menos mal que la Mesa del Congreso rechazó la tramitación de la solicitud presentada por Unidas Podemos y otros partidos nacionalistas para investigar “posibles delitos” del anterior monarca, tras su abdicación. Se fundamenta esta decisión en el informe de los letrados del Congreso que oponía a cualquier indagación sobre las actividades de Juan Carlos I “ya que, aunque desde 2014 no sea inviolable, los hechos que se quieren analizar derivan de sus actuaciones cuando era jefe del Estado”.
Así pues, este ilustre miembro de la Familia Real no puede disfrutar de los beneficios que implican un retiro o una jubilación. “Creo que ha llegado el momento de pasar una nueva página en mi vida y de completar mi retirada de la vida pública” le escribía a su hijo, Felipe VI, en la carta que le dirigió con motivo de su “jubilación oficial”. Su situación parece más propia de un emérito que de un honorífico, considerando lo primero como “una persona que se ha jubilado y mantiene sus honores y alguna de sus funciones”, mientras que lo segundo define “enaltecer o premiar el mérito de alguien”.
Tanto Juan Carlos I como su esposa, mantienen vitaliciamente el título de rey y reina con carácter honorífico, tal como se recoge en la modificación del Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes y donde asimismo se especifica que recibirán tratamiento de Majestad y honores análogos a los establecidos para el Heredero de la Corona, Príncipe o Princesa de Asturias. Incluso se expresaba gratitud “no es sino la forma de plasmar la gratitud por décadas de servicio a España y a los españoles”.
La Corona atraviesa tiempos convulsos a tenor de las acciones de determinadas fuerzas políticas poco o nada constitucionalistas. Bueno, ya hasta se han liberado sanciones por “ultrajar” una imagen de los soberanos.

Estándar
Artículos, Banderas, Casa Real, normativa oficial, parlamentos

Injurias y ultrajes

En medio de esta vorágine informativa que provoca el COVID 19, la maquinaria de la Administración sigue funcionando, aunque sea a un ritmo menos frenético y en este sentido, los boletines oficiales continúan insertando publicaciones como normas, decretos, propuestas de ley, avisos y notificaciones, convocatorias o cualquier anuncio oficial. Y por eso es posible que haya pasado desapercibido que el Boletín oficial de las Cortes Generales (Senado) ha publicado la proposición de ley por la que se modifica la ley orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del código penal, para despenalizar las injurias a la corona y los ultrajes a España y que tiene vigencia tras su publicación en el BOE.
La misma ha sido promovida por el grupo parlamentario Esquerra Republicana-Euskal Herria Bildu. Se propone modificarla suprimiendo el apartado 3 del artículo 490 y los artículos 491 y 543. En concreto, quieren que se elimine el texto de aquella LO que dice “el que calumniare o injuriare al Rey, a la Reina o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la Reina consorte o al consorte de la Reina, al Regente o a algún miembro de la Regencia, o al Príncipe o a la Princesa de Asturias, en el ejercicio de sus funciones o con motivo u ocasión de éstas, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son”.
Y también los artículos que especifican que “las calumnias e injurias contra cualquiera de las personas mencionadas en el artículo anterior, y fuera de los supuestos previstos en el mismo, serán castigadas con la pena de multa de cuatro a veinte meses” y también que “se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey o de la Reina o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe o de la Princesa de Asturias, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona”. Igualmente figura la supresión del artículo que alude a los ultrajes a España: “Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses”.
El fundamento de esta propuesta es la libertad de expresión que “es el derecho fundamental de toda persona a expresar ideas libremente, y por tanto, sin censura” y añaden que “el Estado español debe superar estas censuras que tipifican como delitos la quema de banderas o la injuria a la Corona desde un concepto de sacralización de la imagen del rey y de su familia” y aluden al Tribunal Europeo de Derechos Humanos que sostiene que la quema de imágenes del rey “debe entenderse como un acto de rechazo hacia la institución de la monarquía y que, por tanto, entra dentro del ámbito de la crítica política o la disidencia y está protegido por el derecho a la libertad de expresión”.
Dicho de otra manera, los representantes de las fuerzas independentistas han conseguido, con la anuencia socialista, que a partir de ahora hagan trizas la enseña nacional y monten un aquelarre con los retratos de la familia real. Y qué pasará cuando eso mismo se haga con las banderas que representan sus idearios o las imágenes de sus dirigentes…

Estándar
Artículos, Casa Real, normativa oficial, parlamentos, profesion, protocolo

Metamorfosis real

Para el DRAE, metamorfosis significa “Transformación de algo en otra cosa” o también “mudanza que hace alguien o algo de un estado a otro, como de la avaricia a la liberalidad o de la pobreza a la riqueza”. Estas últimas palabras quedan al libre albedrío de una subjetiva interpretación. Nosotros en realidad queremos hablar de la metamorfosis producida en uno de nuestros más singulares políticos, como es el líder del partido podemita y actualmente nada más y nada menos que vicepresidente del actual Gobierno de coalición.
Transformación “padecida” por un republicano convencido quien no hace mucho-en noviembre pasado-cuestionaba la utilidad de la monarquía y reclamaba modificar la figura del jefe del Estado en cuanto a que se accediese mediante proceso electoral “y no por fecundación”. Más claro, monarquía parlamentaria no, república si. De hecho, desde su partido se ha venido reclamando la supresión de los aforamientos de la figura del Rey, mediante una reforma constitucional que permita acabar con la inviolabilidad del Rey-artículo 56 de la Constitución-.
Sin embargo, desde que la formación morada saborea las mieles del poder, de la moqueta y sofás con pedigrí, su percepción, al menos la de su más cualificado jerarca, de esa monarquía que parecía estar anclada en el régimen anterior-considerando que el rey emérito fue “designado” por el Caudillo cuyos restos se hicieron populares nuevamente con el “affaire” de su salida del panteón del Valle de los Caídos, ahora ha cambiado manteniendo un perfil bajo sobre su papel, como cuando ese mismo líder no hace mucho reconocía que “la Monarquía no está en crisis, lo dice un republicano”, por no hablar de la positiva valoración del discurso navideño de Felipe VI.
Pues bien, si nos dice no hace mucho que Pablo Iglesias iba a compartir escena protocolaria, “como ministro de jornada” junto a la Reina Leticia, en un acto público, a buen seguro que nadie lo iba a creer. Pero es que eso fue lo que ha sucedido recientemente en A Coruña con motivo de la entrega de los Premios Fundación Princesa de Girona donde ambos, además, fuero oficialmente recibidos por parte del presidente de la Xunta y la alcaldesa de dicha ciudad, entre otras autoridades. Recibimiento con el pertinente protocolo como correspondía al rango de la reina y del vicepresidente del Gobierno. Eso sí, el político “morado”-por lo del color de su partido, no porque las esté pasando “moradas”- ha sido fiel a su “etiqueta” y vistió americana y sin corbata.
En fin, en algún momento le sucederá como al personaje de Kafka en “Metamorfosis”: “hasta la caída de la tarde no se despertó de su profundo sueño similar a una pérdida de conocimiento”

Estándar
Artículos, Casa Real, Educación, normativa oficial, parlamentos, profesion, protocolo

La incongruencia del político

España tiene una monarquía parlamentaria como forma política, tal como se consagra en el artículo 1 punto 3 de nuestra Carta Magna. Dicho esto, sigue siendo una manifiesta incongruencia que determinados políticos, con escaño en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, aseveren que no tienen rey… Pues en coherencia con su argumento, lo lógico es que dejen el sitial que ocupen y se vayan a su casa.
Esto se ha vuelto a poner de relieve esta semana con ocasión de la sesión solemne de inicio de la nueva legislatura y que presidió Felipe VI quien acudió en compañía de la reina y de sus hijas. La familia real al completo. Y por cierto, el monarca aseguró que estaba en el Congreso “por respeto a los que encarnan el poder legislativo”, aunque visto lo visto, lo de encarnar ese poder debería precisarse.
El caso es que de un tiempo a esta parte, cada vez que se celebra alguna sesión en esta Cámara, de las que se califican de “solemnes” como la de investidura o constitución, se producen y mejor dicho, se reproducen escenas nada edificantes, dado que se acaba cuestionando la representación institucional. Digamos que las buenas maneras o la cortesía parlamentaria ha pasado a mejor vida y ahora sólo privan los postureos políticos cuya finalidad no es otra que buscar el impacto mediático.
Y si hablamos de incongruencia es porque en esta sesión conjunta del Congreso y del Senado que presidió nuestro soberano, se ha verificado un cambio de cromos. En la última comparecencia del rey en este mismo espacio cameral, los representantes de Unidas Podemos obviaron el aplauso de cortesía y permanecieron estáticos. Pues bien, cómo transforma la erótica del poder que en esta ocasión los ministros pertenecientes a esta formación política, sí prorrumpieron en aplausos, aunque no pasó lo mismo con los diputados de este partido cuya práctica mayoría declinó hacerlo. Y es que hubiese quedado una foto muy fea ver al gabinete coaligado de Pedro Sánchez aplaudiendo fragmentado. Pero claro, les va en el sueldo. Algo similar, que también lo comentamos, cuando estos ministros tomaron posesión y lo hicieron respetando el texto oficial que tiene que leer para asumir el cargo y evitaron “improvisar” como hicieron en el Congreso.
Está visto que el poder transforma al más díscolo. Ya lo hemos dicho en más de una ocasión. Los representantes públicos están obligados a observar las normas que regulan los distintos estamentos institucionales, dado que esas mismas normas son las que les permiten asumir funciones dentro del organigrama del Estado. Y en puro ejercicio congruente, hay que asumir estas responsabilidades, porque, de lo contrario, sería un acto de hipocresía y que últimamente estamos constatando.

Estándar
Artículos, Casa Real, normativa oficial, parlamentos, profesion, protocolo

Adaptarse a las circunstancias

Cómo son las cosas. Una vez más se pone de manifiesto que los políticos son poliédricos y como el camaleón, se mimetizan con el entorno se adaptan a las circunstancias. Y esto es lo que ha pasado este lunes en el Palacio de la Zarzuela con ocasión del acto de promesa del cargo ante el rey Felipe VI, del nuevo gabinete de Pedro Sánchez.
Y por qué sostenemos esta aseveración, pues sencillamente porque algunos de los nuevos ministros se mimetizaron con el contexto donde se celebró esta sencilla ceremonia y “asumieron” el rol de tales altos cargos del Estado, o lo que es lo mismo, disimularon sus perspectivas personales respecto a la figura del monarca. Nos estamos refiriendo específicamente a los representantes de Unidas Podemos quienes en repetidas ocasiones han cuestionado la monarquía basándose en su ideario republicado. E incluso Alberto Garzón en esta ocasión no ha llamado al rey “ciudadano Borbón”…
Todos fueron muy respetuosos, como por otra parte tiene que ser y más aún si se trata de representantes públicos. Nadie transgredió el Real Decreto 707/1979 en cuanto a “inventar” nuevas formulaciones-como pasó en la ceremonia de constitución del nuevo Parlamento-, incluso en lo que atañe a la lectura del artículo 2 de dicha disposición y que especifica que los Vicepresidentes, Ministros y demás miembros del Gobierno tienen que añadir el párrafo relativo a la obligación de mantener secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros. Bueno, en realidad si hubo alguna variación por eso del llamado “lenguaje inclusivo”, pues la mayoría de los representantes de Unidas Podemos y un par del PSOE aludieron a “Consejo de Ministras y Ministros”; para ser más exactos, Yolanda Díaz e Irene Montero, únicamente dijeron “Consejo de Ministras”.
Al prometer el cargo y no jurar, en la mesa sólo había un ejemplar facsímil de la Constitución editado por las Cortes Generales en 1980, abierta por el Título IV, que trata del Gobierno y la Administración. Cuando se trata de un juramento del cargo, en este caso específico, se suele-o solía, que nunca se sabe el carácter “light” de las instituciones públicas-, también se incorpora un crucifijo y un tomo de la Biblia abierto abierto por el libro de los Números, en el capítulo referente al voto y juramentos.
Cabe recordar que José Luis Rodríguez Zapatero en sus dos ocasiones prometió el cargo y lo hizo ante la Constitución, la Biblia y el crucifijo y en el 2008 su gabinete también usó la fórmula de la promesa y con idénticos elementos en la mesa de Zarzuela. Fue Pedro Sánchez quien en el 2018 ya prometió el cargo sólo ante la Constitución.
Y por cierto, mientras Abalos llevaba una corbata con los colores de la bandera de España, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, fieles a su estilo, iban desprovistos de este complemento, aunque si en cambio portaban un pin con mensaje incluido.
A todo esto, el nuevo Gabinete ya puede acomodarse en el hemiciclo, pues la bancada azul ha sido ampliada para acoger a tanto preboste ministerial y dado que hasta ahora el aforo era insuficiente.

Estándar
Artículos, Casa Real, Eventos, protocolo

El debut principesco

Aunque ya teníamos referencia de su última comparecencia pública-el pasado 31 de octubre pronunció sus primeras palabras en un acto con motivo de la lectura del artículo 1 de la Constitución y conmemorando el 40 aniversario de la Carta Magna- Leonor de Borbón, debutó con su primer discurso institucional en la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias.
“Hoy es un día muy importante en mi vida que he esperado con mucha ilusión”, afirmó la Princesa de Asturias en su primera alocución y con trece años, la misma edad que tenía su padre, Felipe VI, en 1981 en el mismo escenario y con idéntica solemne ocasión. La primogénita del Rey, una vez terminada la entrega de los galardones, leyó su discurso desde la mesa presidencial, donde también estaban sus padres y su hermana, además del presidente del Principado y el de la Fundación. Fue interrumpida en tres ocasiones debido a los aplausos del público. Hace treinta y nueve años, su padre habló durante minuto y medio, mientras que Leonor dedicó casi cuatro minutos.
Y por supuesto, que aprovechó la ocasión para testimoniar un mensaje en su condición de heredera de la Corona, como es su compromiso “con la entrega y el esfuerzo de servir a España y a los españoles”, reto que asume con responsabilidad. Y como viene siendo habitual en los últimos años, la reina Sofía asiste a la ceremonia desde el palco. Y ello no fue óbice para que su nieta le dirigiese unas cariñosas palabras “Ella sabe lo importante que para mí es su presencia en esta ceremonia, que significa tanto para Asturias y para toda España”.
Poco a poco la princesa Leonor se va familiarizando con el ceremonial y el protocolo que es afín a la Corona y además asumiendo el rol que como heredera le corresponde y sus padres ya se ocupan de cuidar todos los detalles inherentes al ejercicio de su responsabilidad. Aquí no hay precocidad, sino previsión y la Casa Real ya empieza a disponer de una agenda específica que contempla su presencia en actos institucionales, aunque de momento en compañía de los soberanos, pero pone de manifiesto que se ha hecho con toda la liturgia ritual y gestual propia de alguien que tiene como título “heredera”. Ella misma lo recordó en su discurso en el Teatro Campoamor “Yo llevo sangre asturiana” y añadió: “es además la tierra que da nombre al título que ostento como Heredera de la Corona, al igual que hizo mi padre, el Rey, durante tantos años”.
Así pues, el Principado ha sido la pista de despegue “institucional” para debutar “oficialmente” como Heredera de la Corona. A partir de ahora, nos tendremos que ir acostumbrando a verla en otros eventos hasta llegar a tener una agenda propia dentro de la Casa Real.

Estándar
Artículos, Casa Real, Eventos, normativa oficial, profesion, protocolo

Un himno sin letrista

No deja de ser un hándicap el que nuestro himno nacional carezca “oficialmente” de letra, por lo que únicamente podemos tararearlo y no es lo mismo cantarlo que acompañar la música. El efecto coral es totalmente distinto, pues entonar una letra permite enfatizar, pero seguir unos compases musicales, como que no es lo mismo. Nos entendemos.
Y la cuestión es que nosotros sabemos que el himno nacional, que está regulado mediante el Real Decreto 1560/1997 de Presidencia del Gobierno, de 10 de octubre y en su artículo 1 se especifica que es “conocido tradicionalmente por «Marcha Granadera» o «Marcha Real Española», y sólo dispone de partitura con notas musicales. Por eso, es habitual que esporádicamente se produzcan situaciones que generan estupefacción entre los protagonistas. Nos estamos refiriendo a cuando en una ceremonia u otro acto público, suena el himno de España…pero con letra.
Sucedió recientemente una de estas situaciones cuando Felipe VI y su padre, el Rey don Juan Carlos, participaban en el Foro Cotec Europa. Allí la Sanitansamble Orchestra de Nápoles interpretó el himno de España, y tras los primeros compases musicales, el coro cantó la letra del himno que escribió Pemán. De inmediato, el presidente italiano, que actuaba como anfitrión, pidió disculpas a ambos monarcas y les explicó que se trató de un error de la organización del evento. Es obvio.
Pero no es la primera vez que este himno con letra se ha escuchado en alguna ceremonia. Le pasó por ejemplo a nuestra campeona de bádminton Carolina Marín en el Mundial del 2015. La cara de la deportista fue de “película”, que suele decirse. En fin, cosas que pasan pero cuyo fallo es achacable a la organización de la ceremonia por no haber verificado cual es el himno oficial del país.
Pero al margen de estos lapsus, la cuestión es que España necesita dotar de letra a su himno, sin embargo, como hemos comentado en alguna otra ocasión, ahora mismo se nos antoja un pelín complicado, porque con la España vertebrada que tenemos-con permiso de nuestro ilustre Ortega y Gasset-, lograr una letra que satisfaga a toda la globalidad peninsular sin herir susceptibilidades, pues como que resulta harto complicado. Y eso que el Comité Olímpico Español hasta tuvo la ocurrencia de convocar un concurso público. Pero la letra propuesta nunca llegó a implantarse. Por no olvidar a Marta Sánchez, quien también se atrevió con una versión muy “sui generis”…
Como escribe Joaquín Brage Camazano, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Europea de Madrid, los himnos son una forma de promoción del Estado entre los ciudadanos “ a fin de que estos se sientan identificados con el Estado al que pertenecen y los valores en que se basa. El himno genera vínculos emocionales y refuerza el sentimiento de pertenencia a una nacionalidad”.

Estándar
Artículos, Casa Real, Educación, normativa oficial, parlamentos, profesion, protocolo

Formas y fondos

La escena ya es tan habitual que forma parte del paisaje social de esta España nuestra, que diría la desaparecida Cecilia. Nos estamos refiriendo a las protocolarias audiencias que el Rey ofrece en el Palacio de la Zarzuela cada vez que se va a formar un nuevo Gobierno. Eufemísticamente también se conocen como “ronda de consultas” y en las que participan aquellos grupos políticos con representación parlamentaria, según la propuesta que previamente entrega al monarca el presidente, en este caso, presidenta del Congreso de los Diputados.
Y lo de “protocolarias” lo mantenemos, dadas las características de la ceremonia, aún a pesar de que determinados políticos se empeñen en “desnaturalizar” el significado de esta tradición. Nos referimos a quienes siguen pensando que vestir corbata en este tipo de audiencias, es clasista y que por ello, ir descamisados resulta más adecuado con su espectro obrero-hablamos de Alberto Garzón y Pablo Iglesias-, quienes al llegar al Palacio dejaron en el perchero sus corbatas como quien hace lo propio con un sombrero, el gabán o el paraguas. Y menos mal que el líder podemita se puso chaqueta-sería porque debía tener frío ese día y no fuese que ir en camisa, como hizo en otra ocasión, le generase un resfriado y la clase política no puede prescindir de este cualificado dirigente-.
Y qué decir de la diputada de Junts per Catalunya, Laura Borràs, quien se presentó ante el soberano con varios complementos amarillos en apoyo a los dirigentes independentistas procesados, luciendo en su chaqueta un broche de una mariposa amarilla y en su mano derecha, con la que saludó al rey, una pulsera de idéntico color. Pero ahí no quedó la cosa, pues esta parlamentaria que rehúsa el sistema pero está ahí gracias a él y que no considera grato al monarca, reconocía que “los catalanes no tenemos rey, pero que venía a verle como rey de España”… Eso se llama cinismo en su grado extremo. Y de paso le entregó una misiva personal de Jordi Sànchez de quien dijo acudía como su “voz”… Sin comentarios.
También queremos destacar que en esta ocasión, Casa Real, en la difusión de estas audiencias, esta vez no divulgó la foto habitual en la que el rey posa en la sala de audiencias junto a cada representante político y donde aparece como fondo el tapiz flamenco, de finales del siglo XVI, “Alejandro distribuye riquezas entre sus amigos”. En esta ocasión, las imágenes distribuidas recogen el momento en el que Felipe VI recibe a los políticos a las puertas de su despacho por lo que la escenografía de los saludos ha variado respecto a rondas anteriores.
A lo mejor es que el mensaje de este conocido tapiz puede dar lugar a erróneas interpretaciones, por eso del reparto de riquezas entre amigos. Ya se sabe cómo son estas cosas de que una imagen vale más que mil…

Estándar