Artículos, Educación

Acoso escolar

Según la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) sólo en 2016 registró 1.207 casos de acoso escolar reales, lo que supone un aumento del 87,7% en el último año y un 240% desde 2015. Cifras escalofriantes considerando la escalada producida. El bullying, palabra inglesa y que es como se define el acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros, es algo altamente preocupante dentro de la vida escolar. El vocablo aún no está contemplado por el DRAE, pero de proliferar, acabará adaptándolo. Es una acción de maltrato o conducta agresiva que se repite frecuentemente para producir un daño premeditado, físico o psicológico.
Afortunadamente, se constata que se está produciendo al mismo tiempo una mayor movilización y sensibilización social y las víctimas están denunciando tales agresiones. Sin embargo, el problema está ahí. Como suele decirse, se visibiliza y por ende, se nutre de las redes sociales como un canal propicio para estas acciones deplorables, porque el bautizado como “ciberbullying” es una contundente realidad y donde el teléfono móvil y el whatssapp son instrumentos perniciosos.
La situación es preocupante, porque además se constata en ese estudio que la edad de los acosadores cada vez es más baja y la edad de las víctimas cada vez es menor. Como decimos, preocupante y que pone de manifiesto que a sociedad atraviesa por una crisis de valores. Porque es un problema en el que están involucrados padres, profesores y autoridades. Existe y hay constatación de los hechos. En el referido estudio se señala que el conocimiento de los padres y de los profesores también ha aumentado en los últimos años, pero sigue produciéndose un debate en torno a cómo los docentes deben actuar en los casos de acoso escolar, subrayando que muchas familias están “descontentas por la falta de implicación y comunicación de los centros escolares que, aun llevando a cabo algunas medidas, los padres consideran que son insuficientes”.
Recientemente la delegación de alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Vigo organizó un coloquio donde se habló sobre responsabilidad penal del menor y donde, entre otras cosas, se dejó constancia de que los profesores son en el aula la autoridad y sobre el mal uso de las redes sociales, como “slap happy” (bofetada feliz) que consiste, según los especialistas, en grabar con el móvil una paliza a compañeros de clase y después subirla a plataformas para difundirla.

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