Artículos, Casa Real

La mesa

Nos llamó poderosamente la atención la fotografía difundida con motivo de la participación de la infanta Doña Elena en la reunión de las Reales Maestranzas de Caballería celebrada en la capital maña y donde asistió a la ofrenda ante la Virgen del Pilar y recibió el Lazo de Dama Maestrante que le impuso el teniente de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.
Y decimos que nos llamó la atención porque la susodicha mesa presidencial en cuestión- el acto se celebró en la Casa de la Real Maestranza de Caballería de dicha ciudad (Palacio de Don Lopeo)-, resultaba demasiado corta para albergar a todas las personas que allí estaban, cinco en total. Y por ese motivo, tal como se aprecia perfectamente en la foto, dos de ellas estaban prácticamente fuera de la mesa.
Cuantas veces se habla a propósito de la importancia que tiene en cualquier acto cuidar su puesta en escena, lo que implica atender a los más mínimos detalles y dentro de ello, por supuesto, la propia mesa presidencial del evento, que es un punto en el que van a estar fijadas todas las miradas. De ahí la necesidad de adecuar siempre esa mesa al número de personas que la van a ocupar y evitar así escenas como la descrita.
Ignoramos el motivo por el qué la institución anfitriona del acto, no se ocupó de este detalle. Seguro que esa mesa es suficiente para llevar a cabo sus actividades habituales, pero seguro también que no está previsto que acoja a ese número de personas. Es posible también que el magnífico tapete con el emblema de las Reales Maestranzas esté hecho a la medida de la mesa, pero en ese caso, de no disponer de una alternativa, al menos podría disimularse la cortedad de las dimensiones, situando a ambos lados algún elemento de ornato, como el mas recurrido y adecuado al escenario donde se desarrolló el acto, que pueden ser floral, como una sugerencia muy socorrida, pero por lo general, también útil.
Y además, esta circunstancia, que es posible que sólo aprecien los profesionales que nos dedicamos a la organización de eventos, contrasta con el espíritu formal y ceremonial de las Reales Maestranzas de Caballería, y donde participaron no sólo los maestrantes de cada institución , sino además los caballeros y las damas de la de Zaragoza.
Se imaginan que este detalle, por ejemplo, no se cuidase en la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias, asimismo con la presencia de miembros de la Familia Real? . Alguien podría decir que sería una chapuza que desmerece a la elegancia del propio acto.

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