protocolo, Urbanidad

Un recto comportamiento

Como ya se conoce, el rector dela Universidad de Zaragoza, Manuel López, tomó la decisión de suspender el acto oficial de apertura del curso 2013-2014, a nivel estatal y al que iban a asistir, entre otras autoridades, SAR el Príncipe Felipe y el ministro Ignacio Wert. Los motivos que adujo el máximo dirigente universitario, han sido “la certidumbre de que se fueran a producir alteraciones” y que éstas se iban a registrar dentro del recinto  donde la institución académica tiene “la responsabilidad” de que todo marche “con normalidad, según las normas y criterios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte”.

El rector sostiene que “La Universidad de Zaragoza tenía que hacerse responsable del buen funcionamiento del acto”. Y añadió: “Tomo la medida como responsable porque entiendo que debo tomarla, con elementos que conozco y no por suposiciones, pero lamento las consecuencias que se derivan de ella; la propia suspensión y el esfuerzo que ha realizado el personal y los asistentes” en que se celebrase el evento”.

Ante esta noticia, comprobamos como el ámbito de los eventos siempre supeditado a las decisiones políticas. Se trabaja con tesón para tener todo a punto y para que la organización resulte brillante. Uno se esfuerza en cuidar hasta el más mínimo detalle y de la noche a la mañana, como sucedió realmente con este acto académica, se suspende la celebración, no por cusas de fuerza mayor que cualquiera puede entender, sino por circunstancias externas basadas en un cálculo de probabilidades y como una “medida preventiva”.

“Espero que se entienda la decisión”, explica el rector, precisando que ha adoptado esta decisión “pensando también en la imagen dela Universidad de Zaragoza”. A este respecto habría mucho que opinar, porque un solemne acto de apertura de un curso académico, presidido por el heredero de la Corona, aporta un alto grado de imagen favorable a la institución que lo acoge. El suprimirlo ante una certidumbre, viene a poner de relieve que algo falla en el sistema. Y no será porque el ministro del ramo no esté lamentablemente acostumbrado a alteraciones y abucheos.

La sociedad está crispada, pero eso no es excusa para mantener rectos comportamientos basándonos en el respeto hacia los demás y más aún en cualquier institución donde se imparte formación académica como es una Universidad. La convivencia se fundamenta en eso precisamente, es compartir espacio con otras personas, respetando sus opiniones y expresando las de uno por medios más socializados.

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