protocolo

Enseñanza y educación

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, de un tiempo a esta parte, está adquiriendo experiencia como persona “non grata”, pues son frecuentes los desplantes que sufre a tenor de su polémica reforma dela Leyde Educación, actualmente en el Congreso tras su pase por el Consejo de Ministros.

El último desencuentro ha sido en el Auditorio Nacional de Música con motivo de la entrega de los premios nacionales Fin de Carrera que galardonan a los mejores estudiantes universitarios. Como se ha publicado, en torno a una docena alumnos que fueron a recoger su diploma, obviaron el saludo al ministro, aunque también lo hicieron conla Secretariade Estado de Educación. Fue una actitud, según ellos, de protesta contra la reforma educativa y los recortes, incluso, algunos iban vestidos con la camiseta verde que reivindica una educación pública de todos y para todos (movimiento marea verde como se le conoce).

No vamos a valorar el sentido de la protesta, bastante generalizada en la sociedad, pero una cosa es la enseñanza y otra la educación. Ala Administraciónle corresponde proporcionar las enseñanzas oportunas para la formación académica de los jóvenes, preparándoles para el futuro y cimentando sus conocimientos validados en sus sucesivas etapas desde el colegio hastala Universidad.Sinembargo, la educación en sí misma, en su concepto de formación humanística y como un instrumento que aporte valores y de sentido al individuo como tal ser social, es una tarea que ha de asumir la familia. Por eso, cuando un joven recibe una educación correcta y adecuada, sabe comportarse en cualquier situación y evitará en lo posible protagonizar acciones de desaire o desagravio.

Entendemos que una cosa es expresarse, con el derecho que todos tenemos a ello y manifestar un desacuerdo con algo, pero siempre manteniendo las formas y otra hacerlo atentando a las más elementales normas de cortesía y educación.

Lo sucedido en el Auditorio Nacional es una muestra de lo que decimos. Si se toma parte en una ceremonia pública como es la entrega de diplomas, desde el momento que confirmas tu presencia, tienes que participar asumiendo esas mínimas pautas de saber estar. Hay maneras de expresar tu disconformidad, incluso ante un ministro, pero no provocando una situación desagradable. Lo que pasa es que esto otro, actuar correctamente, claro, siempre tiene menos impacto mediático.

Posiblemente esta ceremonia si no hubiese registrado ese incidente, no hubiese repercutido como lo hizo  en los medios. Lo que nos trae a la memoria lo que se dijo en la última mesa redonda del pasado I Congreso Universitario de Protocolo, Eventos y Comunicación y en la que estaban presentes representantes de medios de comunicación y donde uno de ellos precisamente dijo eso, que un acto protocolario por sí mismo, no es noticia, pero sí lo es si alguien “rompe el protocolo” o actúa de forma indebida. Pues algo así ocurrió con el ministro Wert.

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